Entrevista a Mónica Marín: “Lacan dice que está el hombre y está la mujer, y no sabemos qué son. Es la invariante que no cambia”. – Tiresias

Entrevista a Mónica Marín: “Lacan dice que está el hombre y está la mujer, y no sabemos qué son. Es la invariante que no cambia”.

 Tiresias: Elecciones de sexo, de la norma a la invención es el título de nuestras próximas jornadas, ¿que te sugiere este título? ¿Con qué cuestiones de tu clínica se articula? Consideras que hay algún invariante, algo que no cambia?
 

M M: Partamos de lo que enseña Lacan en su curso del 9 de enero de 1979:  no hay  relación sexual , dicho de otro modo,   no hay relación sexual que pueda escribirse, lo que  conlleva que no hay correspondencia preestablecida entre los sexos, así como  que no hay nada que posibilite inscribir a un parlétre en un sexo u otro.

Lo que sí hay son identidades sexuales e identificaciones que funcionan como soportes, si se puede decir así, para nombrarse hombre o mujer. En la actualidad, el Otro no existe, y los significantes amos que soportan identidades e identificaciones, están caídos o debilitados, su lugar lo ocupa el goce del Uno.

Y, en nombre de este  goce que pasa del Otro, se multiplican  las posibilidades, para cada parlêtre de elegir el sexo bajo el cual quiere nombrarse a partir de un modo de goce sexual, en general autoerótico  y , podríamos decir, pre-genital.

No se trata más, entonces,  de la indeterminación de la histérica, que gozaba de no determinarse en ninguno de los dos lados de la sexuación para conservar así su identificación , toda ella, al falo . Sino  que asistimos  a la proliferación de la búsqueda de una nominación  fuera del Nombre del Padre, nominaciones que se hacen en nombre de un goce sexual singular y a partir de dicho goce.

En el seminario 19 Lacan dice que está el hombre y está la mujer, y no sabemos qué son. Es la invariante que no cambia.

Tampoco sabemos nada del goce propio de cada sujeto que se ubica en alguna de las categorías de género, sexo, etc., que proliferan. Lo que es lo mismo que decir que los psicoanalistas nos tenemos que enfrentar a cada nuevo caso como un caso inédito.

Y nuestro principio es el del uno por uno que la clínica impone, sin  retroceder  frente a  las modalidades de goce que se dan en nuestra época y sosteniendo las invenciones sintomáticas de cada caso.

En cuanto a la elaboración del último Lacan respecto de la diferencia de la posición sexuada al final de un análisis, por el momento, sólo diría que hay que dilucidar mejor qué entendemos por sexuación en la perspectiva del sinthome, entendida como la modalidad de goce  del parlêtre  fuera de toda norma edípica. Para eso cuento con estas Jornadas.

 Mónica Marín es miembro de la ELP y AMP.

Entrevista realizada por María Navarro.