El real en el sexo, el real en lapalabra – Tiresias

El real en el sexo, el real en lapalabra

El trabajo que vamos haciendo hacia las XIII Jornadas de la ELP y los textos y entrevistas que recibimos en Tiresias, van provocando en mí una pregunta: ¿cómo localizar el real en el sexo hoy?

El sexo que dibuja el trabajo que venimos haciendo en estos espacios, especialmente en lo tocante a la actualidad, es un sexo que se considera fiel al lenguaje, que sigue el diseño que el lenguaje puede trazar. La multiplicidad de combinaciones infinitas, al igual que los diagnósticos psiquiátricos, no se detiene más que cuando la imaginación se acaba.

Época de sexo lúdico, de sexo medicalizado, de sexo ordenado, banalizado, sexo de consumo…observamos cómo se niega de todos los modos posibles la dimensión de real de este ámbito ¿Cómo restituirle dignidad de real? O ¿cómo restituirlo de la buena manera, si se puede decir así? Me refiero a que, en realidad, lo real no ha desaparecido, se trata de localizarlo.

¿Por qué no lo encontramos en los diseños relatados? Si lo tomamos desde la perspectiva de la enseñanza de Lacan alrededor de los años 1968 a 1971, desde la perspectiva de los discursos, creo que podríamos establecer una hipótesis.

El discurso capitalista subvierte la relación del hombre con su causa debido a la disolución del discurso mismo. Esbozándolo desde la lógica que Lacan planteó en el Seminario 17[1], hoy, S₁ y S₂ no están convocados a reunirse y el objeto pierde su estatuto de real para convertirse en un mero objeto de consumo.

El objeto a era efecto de la imposible relación entre S₁ y S₂. Cuando el vínculo entre éstos se imposibilita, no hay producción ni alojamiento para el real.

Pero lo real no ha desaparecido del mundo por su exclusión del discurso. Entonces ¿Cómo captar los retornos en lo real? Probablemente, la angustia generalizada que observamos en la clínica sea uno de los retornos de este real forcluido por el discurso capitalista.

Si es así, ¿Cómo restituir una mejor manera – o no tan mala – de relacionarse con él?

Mientras escribo me doy cuenta de que los adjetivos que he asignado al sexo se pueden aplicar a la palabra. Podría haberme preguntado: época de palabra lúdica, de palabra medicalizada, de palabra ordenada, banalizada, palabra de consumo,…observamos cómo se niega de todos los modos posibles la dimensión de real de este ámbito ¿cómo restituir a la palabra su dignidad de real? El psicoanálisis es nuestra apuesta.

Araceli Teixidó. Miembro ELp y AMP. Barcelona.

[1]                Lacan, J. Seminario 17. El reverso del psicoanálisis. Paidós. Buenos Aires, 1992