Significantes millerianos. Referencias bibliográficas de Jacques Alain Miller (II). – Tiresias

Significantes millerianos. Referencias bibliográficas de Jacques Alain Miller (II).

Si una referencia bibliográfica se define como el conjunto mínimo de datos que permite la identificación de una publicación o de una parte de la misma, no cabe duda que, incluyendo el nombre “Jacques-Alain Miller” en ella, algunos significantes anuncian más. Significantes lacanianos referidos a la sexualidad, a las identificaciones sexuales, a la sexuación, a las elecciones del sexo, significantes que Miller ha elegido para subrayarlos: no hay relación sexual, lazo social, falo, marca en el cuerpo, semblante, identidad, feminización, agujero, imaginario, simbólico, real.

He aquí algunas referencias de la obra de Miller que invitan a continuar la búsqueda, que inspiran,   quizá, un ordenamiento, un encuentro, una pregunta, una reflexión, una respuesta y/o un silencio. Tiresias y Edipo dándose un paseo. En sus manos queda continuar el camino.

 

Lógicas de la vida amorosa, Manantial,  Buenos Aires  1991.

“No es seguro que el inconsciente admita la existencia de dos sexos. Parece que el sexo masculino es su preferencia, que no se representa el goce más que por el símbolo fálico; que la feminidad es objeto de una desvalorización, de un rechazo, es decir de una forclusión: Freud habla del horror de la castración. ‘La mujer no existe’, dice Lacan.” (p.42)

 

Psicoanálisis y sociedad, Clases del 5 y 12 de marzo 2003 del Curso de La Orientación Lacaniana del Departamento de Psicoanálisis de Paris VIII, Un esfuerzo de poesía. Texto establecido por Catherine Bonnigueen.

“Lacan llama lazo social -no se interesa por la sociedad- a la articulación de dos lugares y esto justifica preguntarse cada vez quién es dominante y quién es dominado. El considera que la sociedad está intrínsecamente fragmentada en diversos lazos sociales. Pensar que se reúne en un todo no es más que un acto de fe. Sería mejor utilizar un neologismo y hablar de un lazo dominial, es decir, un lazo que comporta la dominación de uno sobre otro.

Para Lacan, el lazo social no consiste en el intercambio, la cooperación, la coordinación de unos con otros, la complementariedad, la división del trabajo. No se trata tampoco del don, ni de la distribución justa, que supone un Otro que calcula de manera impecable.

Si hubiera un Otro que calculase así, no se entendería por qué daría el falo a unos y no a otros. Esta constituye la primera infracción contra la justicia distributiva, que se vuelve dudosa cuando consideramos la relación sexual, la sexuación.”

 

La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica,Paidós, Buenos Aires 2003.

Cap. II: Lo real y el semblante

“… que el saber que hay en lo real no conduce, no permite, no facilita, no abre el acceso al otro sexo.” (p.30)

“Traduzcámoslo así: respecto del acceso al otro sexo, no hay programa inscripto en lo real. La proposición según la cual la sexualidad agujerea lo real radicaliza lo que Lacan expone a partir del período de latencia y es el principio de una nueva proposición universal: si algo falla en la sexualidad, es para cada uno, o incluso nadie sale bien de ella; es decir, un universal del fracaso.” (p.31)

Cap. X: La neurosis lacaniana

“Y en particular distinguía dos preguntas princeps de la neurosis (esas que suponen justamente que el sujeto esté alejado de la evidencia de su vida, que no sea inmanente, que no esté allí incluido como a instancias suyas, sino que pueda tomar distancia para cuestionarla): ¿por qué existo?, donde la existencia misma del sujeto parece contingente, esto es, ¿estoy vivo o muerto?; y, segunda pregunta, ¿por qué soy de este sexo y no de otro?  Por un lado, la contingencia de la existencia, por el otro, la contingencia del sexo.” (p.176-7)

Cap. XXI: Acontecimientos del cuerpo

“…con todo lo que marca en cada uno, en un cuerpo, la huella de su exilio de la relación sexual. Es la marca en el cuerpo de lo más intolerable, que el fin interno de la pulsión – cito a Freud – no sea más que la modificación del cuerpo propio experimentada como satisfacción.” (p.386)

 

Los Usos del Lapso, Buenos Aires, Paidós, 2004

Cap. XIX: El sofisma de Lol V. Stein

“Es una operación muy singular, pero se ve bien, de cierta – hagamos clínica- que la identificación narcisista no se cumplió en Lol V. Stein, quien para encontrar su cuerpo, e incluso hasta la imagen de sí, necesita pasar por el Otro. E incluso, más allá de la imagen de sí, para encontrar su ser, es preciso que ella pase por el otro…” (p.420)

Cap. XX: Angustia y tiempo

“Y ese No hay relación sexual está en el principio mismo de la fascinación, algo que podríamos extender hasta decir: la fascinación de toda imagen.” (p.423)

“…asumir la posición del objeto a, es asumir la feminización que acompaña, por así decirlo, la exhibición. Por eso es que todas las virilidades demostrativas suponen hacerse el bravo, ponerse gorras y camperas de cuero, pantalones de cuero, tener una gran moto y…  Cuantos más signos enfáticos de la virilidad se agregan, mayor es el efecto feminizante. Es decir, el atrapa-miradas de la virilidad enfática, por efecto feminizante del objeto a, toma el carácter de mascarada.” (p.443- 4)

Cap. XXI: La angustia como condición del acto

“…, el incesto femenino aparece en esta esfera como una transgresión necesaria. En absoluto medible por- o comparable al- incesto sexual perverso o genital-fálico, este incesto más allá del falo es un campo psíquico primordial de transgresiones entre trauma y goce, fantasma e incluso deseo…” (p.468)

 

Introducción a la clínica lacaniana. Conferencias en España, Barcelona, R.B.A. libros, 2006.

La imagen del cuerpo en psicoanálisis (1995)

“Y claramente hay una distinción entre las manipulaciones “útiles” del niño, como llevarlo a comer o a dormir  – movimientos con la finalidad de una “necesidad”-  y las manipulaciones placenteras que se hacen para el goce del niño, y supuestamente también para el goce de los que le manipulan. Es decir, a la vez para su goce y para el goce del otro (…) Eso es también  una manera de decir al niño: “Te amo tienes un lugar en el mundo”. No es la significación de amor lo que está en primer plano; lo que se impone mucho más es una significación de goce, si puede decirse. Y, claramente se goza del cuerpo.” (p. 380)

“Es decir, es como si la visibilidad fuera una violación, una profanación, porque en la misma luz, en la visibilidad misma, hay una encarnación del gran Otro.” (p. 391)

 

“El futuro del Mycoplasma Laboratorium”, comunicación en las Jornadas de estudio de la ECF, realizadas el 7 de octubre de 2007 AMP-Blog.

“En el ser hablante, la proporción sexual está condicionada por el lenguaje, o, más precisamente, por la práctica de lalangue. (…) Esta individuación extrema del modo de gozar según las significaciones en juego obliga de otra parte a poner en función el sujeto del significante más que el individuo de la especie.”
“Para decirlo en términos técnicos, la relación del sujeto al falo y, más generalmente, al objeto a, existe como tal, se encuentra en todos los sujetos dotados de ser hablante, proviene, digamos, de lo real. En cambio, la relación al otro sexo no existe como tal, proviene, digamos, del semblante. La relación sexual constituye en el ser hablante una verdadera falla de lo real, que ninguna ingeniería biotecnológica, ninguna biología sintética, sabrá colmar, salvo extrayéndole su facultad de hablar, al realizarle una ablación simbólica.”

 

La invención psicótica, Virtualia nº 16, Revista digital de la Escuela de Orientación Lacaniana, Febrero/Marzo 2007

“El órgano-lenguaje del sujeto produce un ser hablante, es decir, le otorga un ser, pero al mismo tiempo le otorga también un tener, su tener esencial que es el cuerpo.”

 

Curso de La Orientación Lacaniana del Departamento de Psicoanálisis de Paris VIII. Clase del 30 de enero de 2008.

“… puesto que este sujeto es falla, todo se juega a nivel de las identificaciones que llenan esa falla. Y, en el fondo, es ahí donde Lacan ve el dinamismo de la locura: el dinamismo de la locura se sostiene por el atractivo de un cierto número de identificaciones donde el sujeto compromete su verdad y su ser.”

“En efecto, las fórmulas de la sexuación, son fórmulas de la identificación sexual primordial. Y digamos que si hay dos identificaciones sexuales primordiales, es en la medida en que no hay relación sexual. Identificación sexual viene al lugar de relación sexual. La relación sexual vendrá al lugar de la falla que está marcada por la sigla S tachado. “

“En el fondo, el no hay relación sexual de Lacan, es correlativo al hay sentido sexual. Hay sentido sexual: porque en ningún lado la relación sexual se escribe, el sexo resulta del sentido. Y es así que el cifrado inconsciente es, en sí mismo, ejercicio experimentado de goce.”

“…lo hace pasar al escrito como goce sexual, pero en el sentido en que el sujeto tiene relación más con este goce que con su partenaire. Es un goce sexual, podemos por momentos calificarlo de sexual, pero es en el sentido de hacer barrera a la relación que habría entre los dos sexos.(…) Por esto, en el fondo, el goce sexual está siempre marcado por Lacan con comillas. Porque, precisamente, entiende que no hay goce que esté especificado por el binario sexual. No hay actividad de goce.”

 

Conferencias porteñas (Tomo II), Paidós, Buenos Aires, 2009.

De mujeres y semblantes

“A partir de la sexualidad femenina, y de ningún otro lugar, se ha podido ubicar el goce propiamente dicho por cuanto que desborda al falo y a todo significante.” (p. 103)

“Llamamos mujeres a esos sujetos que tienen una relación esencial con la nada.” (p. 98)

 

Extimidad, Paidós, Buenos Aires, 2010.

Cap. II: “Los envoltorios de la extimidad”

“… es en el hiato de la identidad consigo mismo  donde se concibe que el sujeto se identifique. Él se busca, da con una identidad que puede llamarse de sustitución, de encuentro. Decir, como Lacan, que se instala en el corazón del ser para designar allí el agujero, es decir, que no lo colma. No hay introyección, no hay identificación significante que pueda colmar este agujero.” (p.33)

“De hecho, se trata de lo que podíamos llamar la paradoja del Otro interior, que implica como tal una fractura de la identidad personal, íntima.” (p.26)

Cap. III: “Racismo”

“Se sabe que el discurso universal de la ciencia no tienen repuesta aunque se trate de hacerlo responder. Se hacen por ejemplo, manuales de educación sexual, lo que constituye una tentativa de actuar de modo que el discurso científico, que se supone que tiene respuesta para todo, pueda responder al respecto, y se verifica que fracasa. (…) Por su profesión, el biólogo cree en la relación sexual porque puede fundarla científicamente, pero a un nivel que no implica que esta se apoye en el inconsciente. Y nada de lo que verifica a nivel del gen dice lo que hay que hacer con el Otro sexo en el nivel donde eso habla.” (p. 51-2)

“… hombre y mujer son dos razas –tal es la posición de Lacan – no biológicamente, sino en lo que hace a la relación del inconsciente con el goce. El hecho de que pueda apoyarse en una determinación anatómica, sobre todo cuanto se verifica genéticamente, empujaría más bien a hablar de complementariedad, pero a nivel de la relación inconsciente con el goce está lo que llamamos sexuación. En este nivel se trata de dos modos de goce” (p. 55-56)

“Al dejar al Otro su modo de goce, surgen cuestiones espinosas; por ejemplo, tal tradición africana que para contener el goce femenino lo resuelve anatómicamente con la ablación del clítoris. ¿Qué es entonces dejar el Otro su modo de goce? ¿es dejar operar a la tradición, que tiene toda su validez como tal, o es impedir esta tradición en nombre de los derechos del goce femenino? Este es un caso moral muy problemático para el antirracista, y puede nutrir legítimamente varios debates. La tolerancia a la homosexualidad depende de la misma rúbrica.” (p.56)

Cap. XIII: “Frustración de goce. Frustración de amor”

“¿Qué pasa cuando se trata del goce sexual? El solo hecho de que en ese momento se hable de goce sexual ya indica que esto concierne, sin el Otro, al objeto real, concierne – admitámoslo –  a la necesidad. Cuando se introduce el sexo, hay que considerar cómo se introduce en esta economía la función sexual, pero a nivel del cuerpo propio, con todo el problema de lo que puede querer decir gozar el cuerpo del Otro. (…) A nivel del goce sexual hay efectivamente una paradoja, porque solo se goza del cuerpo propio.” (p.234)

Cap. XIX: “Las ficciones del Otro y del objeto”

“Cuando Simone de Beauvoir formulaba que no se nace mujer sino que uno se convierte en mujer (…). No pone la propiedad de ser mujer del lado de la existencia, sino del lado de esta esencia que se elabora, de esta esencia que no es absoluta sino que es un producto de transformación y que, desde esta perspectiva, niega todo determinismo biológico de la esencia femenina.” (p. 338)

“¿Este saber atribuido a las mujeres por los hombres era un saber sobre qué? Ellos creían que ellas tenían naturalmente acceso a cierto saber del amor, a cierto saber el goce, en la medido en que justamente los hombres pensaban que ellas tenían más goce. Y bien, tal vez fue por el psicoanálisis como los hombres terminaron por darse cuenta de que las mujeres no sabían más sobre eso, y que tener la experiencia de este goce suplementario no las ponía en condiciones de conocerlo. A partir de esta decepción, además Lacan se hizo famoso por construir sus esquemas de la sexuación femenina.” (p. 348-9)

Cap. XXVI: “La consistencia lógica de a”

“El oficio de psicoanalista en este sentido es muy diferente; no consiste en llamar al sujeto a sus deberes sino a sus deseos. Por eso pudo pensarse durante mucho tiempo que el psicoanálisis era inmoral, que tenía como efecto una liberación desenfrenada de los deseos y de los instintos. Se consideró al psicoanálisis responsable –a veces también para alabarlo – de los efectos de liberación sexual que se cree que son la verdadera marca de nuestra época.” (p. 464)

 

Sutilezas analíticas, Paidós, Buenos Aires, 2010

Cap. II: ¿Hacia dónde va el psicoanálisis?               

“Es un modo de decirle, de decir que está alejado de sí mismo, que le resulta problemático coincidir consigo mismo, que su esencia es no coincidir con su ser, que su para sí se aleja de su en sí. Y el psicoanálisis dice algo de este en sí, dice que este en sí es su gozar, su plus de gozar, y que alcanzarlo solo puede ser el resultado de una severa ascesis. Así pensaba Lacan  la experiencia analítica, como el acercamiento, por parte del sujeto, a este en sí. Y su  esperanza era que dicha experiencia le permitiera alcanzarlo, que pudiera elucidar el plus de gozar en que  reside su sustancia. Lacan creía que la falla que vuelve para siempre al hombre enfermo era la ausencia de la relación sexual, que esa enfermedad era irremediable, que nada podría colmar ni curar la distancia entre un sexo y otro, que cada uno como sexuado, está aislado de lo que desde siempre quiso considerar como su complemento.”(p.35)

Cap. IV: Todo el mundo es loco

“… no quería dejar de cantar mi copla sobre los hombres y las mujeres, sobre su relación distinta en el acto sexual, en este acto que no es justamente un acto, que por sí mismo no funda nada, no establece nada entre dos seres, entre dos parlêtres, sino que consiste, si me permiten, en un acontecimiento del goce que no marca ningún franqueamiento simbólico.” (p.65)

“… ubiquemos la proposición de Lacan que plantea que lo real no puede sino mentir al partenaire. Ya sea el partenaire amoroso, sexual o el partenaire analista…” (p.73)

“Además, su investigación (la de Lacan) sobre la sexualidad femenina también lo condujo a considerar que no tiene la localización estable de la sexuación masculina.” (p.76)

Cap. XVIII: Filosofía del goce

“Entonces podría ocurrir que el goce del cuerpo les vuelva extraño ese cuerpo; es decir que su cuerpo se les torne Otro. Hay modalidades de esta extrañeza: ya no siento mi cuerpo, imagino otro cuerpo que goza en lugar del mío, yo sólo puedo gozar si imagino que es el cuerpo de otro el que está en mi lugar en la relación sexual.” (p. 272-3)

Cap. XIX: Nada es sin goce

“…la consecuencia de la fórmula la relación sexual no existe es dibujarnos una economía de goce completamente sustitutiva, sin original. La relación sexual no existe quiere decir No hay ganze Sexualstrebung (no hay pulsión sexual total), tal y como lo expresó Freud y como Lacan niega ya en El seminario 11. La cosa se traduce entonces como la relación sexual no existe. En otras palabras, el goce del que el parlêtre es capaz es siempre el que no hace falta. Del goce siempre se puede decir en latín non decet (no conviene), y que el único que convendría sería el de la relación sexual, que no existe.” (p.288)

 

Mujer coraje.

“…hay que fundarse en la relación entre el coraje y la castración. El coraje siempre se ubica en el franqueamiento de la barrera del horror a la feminidad. Hay coraje cuando se franquea esta barrera. El horror a la feminidad lo tienen los dos sexos, pero más los hombres que las mujeres.

Entonces también hay una cobardía de las mujeres en el horror a la feminidad, que tiene que ver con proteger su imagen y eventualmente la belleza de su imagen, como última protección antes del horror de la castración. Esta barrera que constituye el culto a la imagen bella, a lo que una supuestamente quiere ser para al menos un hombre –que también hace al culto a la imagen–, es lo que regularmente hace más difícil para las mujeres que para los hombres la palabra pública. La palabra en público significa sacrificar algo de la protección de la imagen, del fetiche de la imagen.

La de los hombres es la cobardía bien escondida, son tan cobardes que esconden la cobardía misma, es decir que van a luchar en otro lugar que en la relación de los sexos; en el campo del saber polemizan, subrayan errores de tipografía en las tesis o, más avanzados, cuando están realmente inquietos sobre su virilidad, se vuelven militares.”

“…el coraje sexual es lo mismo que el coraje epistémico, es afrontar el otro sexo en la medida en que lo femenino es el sexo Otro también para las mujeres. Como dice Lacan, la mujer es otra para ella misma.”

“Don Juan supuestamente encarna la figura de al menos un hombre que no tendría ningún horror a la feminidad y que recoge la serie de mujeres, una serie, una fórmula de la suma. Hay algo inquietante en este movimiento de una más, que Lacan interpretó una vez como: finalmente, si continúa buscando, es que nunca encuentra lo que buscaba. Esto supone que Don Juan busca el falo que tendría una mujer y que nunca lo encuentra, y continúa buscando, que busca a la mujer con falo, de tal manera que no tiene miedo. Pero ¿por qué busca a la mujer con falo? Se ve muy bien: busca a la madre, la madre primaria.”

 

Embrollos del cuerpo, Instituto Clínico de Buenos Aires, Paidós, Buenos Aires, 2012.

“…toman el cuerpo como un real, como si no se dejara dominar, lo que constituye una vecindad entre los casos de psicosis y de histeria. La expresión de Lacan que se discute en ciertos textos, el rechazo del cuerpo, expresa la impotencia del significante para dominarlo. El cuerpo imaginario puede también aparecer como un real: la imagen desecha del cuerpo, la fragmentación imaginaria vale tanto como un real en la medida en que resiste al significante.” (p.98)

“…es demasiado vago decir que el cuerpo escapa a lo simbólico puesto que, desde otra perspectiva, hay una complacencia delirante.” (p. 112)

“… el S1 como significante amo y el S1 escrito enjambre [e.s.s.a.i.m]. El cuerpo se opone al S1 como significante amo, pero es extremadamente dócil al enjambre significante como tal, sin que podamos prever a qué significante va a engancharse dicha docilidad.” (p.112)

 

Lacan decía que las mejores analistas eran mujeres. Y también las peores. Lacan Quotidien n° 202, 7 de Mayo de 2012.

“El goce femenino, sí, que tiene el poder de perturbar todas las categorías. Las culturas pueden pensarse como maneras de encajonar al goce femenino. Sin éxito. Se feminizan las profesiones. ¿Y por qué habría que resistirse a la feminización? Seguramente las mujeres sostendrán la práctica analítica en el siglo XXI. Lacan decía que las mejores analistas eran las mujeres. Y también las peores.”

 

Piezas sueltas, Paidós, Buenos Aires, 2013

Cap. IV: La perspectiva borromea

“El parlêtre es exactamente un ser no aristotélico, es decir, un ser que no depende de un cuerpo, que no recibe su ser del cuerpo que él sería, sino que lo recibe de la palabra, es decir de lo simbólico. El parlêtre tiene un cuerpo, no lo es, y por eso puede dejarlo caer” (p. 65)

Cap. XVIII: La naturaleza y lo real

“Esta dinámica jurídica adosada al progreso científico toca el Nombre-del-Padre ¿Qué es en efecto lo que domina en el dinamismo jurídico de nuestras sociedades? Digamos que es el imperativo de igualdad entre los sexos o el imperativo de similitud al extremo, con las consecuencias que ahora se delinean y que conciernen a la filiación misma. Como si, con cierto efecto retardado, lo que en  1789 había sido formulado en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano –cuyo cumplimiento ya había demorado mucho tiempo en el nivel de la votación, ya que en Francia el derecho al voto acordado a las mujeres se remonta a sesenta años-, los diferentes enunciados que habían sido inventados en esa época alcanzaran en estos días a la sexualidad, a la relación sexual convirtiendo casi en un lugar común la proposición antes escandalosa de Lacan, a saber, que la relación sexual no existe, que no hay relación sexual. Ese dicho de Lacan es hoy en día una evidencia que da acceso a la innovación de los semblantes, a punto tal  que la diferencia o asimetría sexual fundada en la naturaleza ya no constituye prueba, ya no constituye autoridad.” (p.378)

 

Un real para el Siglo XXI. Volumen preparatorio del IX Congreso AMP. Scilicet, Grama ediciones, Buenos Aires, 2014.

“(Lacan) En las fórmulas de la sexuación, por ejemplo, ha tratado de captar los impasses sin salida de la sexualidad en una trama de lógica matemática. (…) Implica una simbolización de lo real, implica referirse al binario hombre-mujer como si los seres vivientes pudieran estar repartido tan nítidamente, cuando ya vemos en lo real del siglo XXI un desorden creciente de la sexuación. Eso es una construcción secundaria que interviene después del choque inicial del cuerpo con lalengua…” (p.26)

 

El inconsciente y el cuerpo hablante. Presentación del tema del X Congreso de la AMP en Río de Janeiro, 2016

“Cómo no nos íbamos a formar, por ejemplo, la idea de una ruptura, si Freud inventó el psicoanálisis, por así decir, bajo la égida de la reina Victoria, parangón de la represión de la sexualidad, mientras que el siglo XXI conoce la difusión masiva de lo que se llama el porno y que es el coito exhibido, convertido en espectáculo, show accesible para cada cual en internet con un simple clic de ratón? De Victoria al porno, o sólo hemos pasado de la interdicción al permiso, sino a la incitación, a la intrusión, a la provocación, al forzamiento. El porno ¿qué es sino un fantasma filmado con la variedad apropiada para satisfacer los apetitos perversos en su diversidad? No hay mejor muestra de la ausencia de la relación sexual en lo real que la profusión imaginaria del cuerpo entregado a darse y engancharse.”

Maite Martinez.