La función de la cuadrícula – Tiresias

La función de la cuadrícula

Tito tenía 7 años recién cumplidos cuando llegó al piso de acogida, dos meses antes de consultar. La queja de los adultos  se refiere a su inquietud y a su marcada incontinencia con la caca. Trae, como no, un diagnóstico psiquiátrico: es hiperactivo y su habla es ecolálica.

No es de extrañar su ausencia de límites. Sus padres le maltrataban y fue acogido por una tía que “no puede con él”. Desde que está en el piso la tía tiene posibilidad de visitarle un día a la semana, ejerciendo esta prerrogativa de manera irregular.

Lo que no aparece en entrevistas ni informes es lo que me dice Tito cuando me conoce: “Lo que tengo en la cabeza son las tías” y me propone imperativamente que juguemos a casarnos. Tras la escenificación de un paso a dos sincopado, acompañado de marcha nupcial, pretende ejercer sus derechos maritales.

Tito está en 1º de 1ª y no sabe aún escribir. Está muy atrasado, dicen los educadores (!). Lo que sí sabe es corregirme cuando escribo mal yo, de manera que siguiendo sus instrucciones y escribiendo bien, confecciono un horario en forma de cuadrícula que debe ser encabezado por los días de la semana. En cada cuadrícula se pone el nombre de una educadora. Tito localiza así a cada una en su lugar y en su momento. Se lleva las cuadrículas para que las educadoras sepan a qué atenerse. Ha hecho una ordenación del Otro.

También me encarga dibujar una tienda de animales, a cada uno su nombre, su lugar y su precio. Un bestiario donde quedan localizados y contabilizados algunos aspectos pulsionales.

Es tal su entrega a los dibujos que deja de lado la demanda de los juegos matrimoniales y similares. Me dicen que no se hace ya caca. Que está más tranquilo.

Ya no quiere casarse conmigo. Recientemente preguntó si yo cuidaría del bebé que tendrá con su novia, más adelante.

Gabriela Alfonso. Miembro ELP y AMP. Valencia