Desbrozando la enseñanza de Lacan. Referencias bibliográficas de J.A.Miller (Parte I) – Tiresias

Desbrozando la enseñanza de Lacan. Referencias bibliográficas de J.A.Miller (Parte I)

El recorrido de la obra  de Jaques Alain Miller es susceptible de convertirse en una  aventura para el lector. Basta con querer explorar el desbroce que hace de la enseñanza de Jaques Lacan para iniciarla. No faltarán en ella sutilezas, ironías, finura y rigor. Su maestría es conocida, no toda previsible. Sus análisis, aportaciones teóricas y comentarios son un faro para adentrarse en la topología lacaniana.

La cita anual de las Jornadas en la ELP nace con el carácter de compartir la aventura de cada uno frente al tema elegido cada año.

Las sugerencias bibliográficas se muestran, tientan,  lectores y lectoras no podrán resistirse y tendrán una aventura con ellas. Muchos repiten demostrando que pueden funcionar a modo de mecha cuando  salen al encuentro de lo que en ellas puede prender. Lo que prende, cuando ocurre, es siempre una operación llamada deseo.

“Tiresias, de la norma a la invención”, antorcha para las 13º Jornadas en la ELP, nos da cita este año en el invierno de Madrid. Queda por tanto tiempo para ir encendiendo el fuego. Avivarlo es responsabilidad de todos, la chispa es  la de cada uno.

 

 “El hueso de un análisis”, Buenos Aires, Tres Haches, 1998.

Uno

“… En el camino analítico de la palabra hay una piedra que tiene que ver con el sexo. Lacan agrega que es posible que esa piedra sea preciosa, un diamante, algo que en griego llamó agalma. Al final del camino hay una piedra preciosa” (p.20)

Dos

“La identificación es como un traje mal cortado, pues de  un lado está la imagen y de otra está el significante” (p. 47)

“La exclusión es el estatuto original del sujeto. Es lo que el matema de Lacan $ escribe. El sujeto se produce como (-1) y la libido inviste de manera electiva ese
(-1). Es evidente que es en la histeria donde constatamos el goce de no estar  nunca en su lugar. Aún cuando lo tiene nunca se lo dieron de la buena manera. Es el goce de ser no clasificable. (…) El (-1) no está menos investido en la obsesión. Allí toma la forma de la retracción voluntaria del sujeto, su retracción en relación a todos los otros, su autoclausura, en un lugar que se construye como una fortaleza, puede gozar solo de su soledad bajo una forma que puede comportar el goce masturbatorio.” (p.50)

Tres

“…De ahí toma su sentido la formula. No hay relación sexual. Puesto que quiere decir que el parlêtre como ser sexuado no hace pareja al nivel del significante puro, sino al nivel del goce, y que esa relación es siempre sintomática.” (p.74)

 

“De la naturaleza de los semblantes, Buenos Aires, Paidós, 2001.

Cap. XI: To have and have not

“Este nombre de nombre de Nombre que no hace más que traducir la ausencia de un nombre propio es lo que Lacan define como el semblante por excelencia.” (p.160)

Cap. XII: Teoría de los postizos

“…la máscara eminente es la que esconde la nada, la máscara de nada.”  (p.167)

Cap. XIII: Los nombres del goce

“La cuestión es saber si se piensa-y en que sentido-que el análisis modifica el modo de goce.” (p.183)

Cap. XIV: De la verdad al goce

“¿Qué ocurre entonces con la sexualidad humana? Lacan reduce su lugar en el psicoanálisis hasta plantear que lo propio de este, y lo que escandalizó, no depende de la promoción de la sexualidad. El escándalo consistió en que fue, a su entender, tan “intelectual” (entre comillas). Aquí  se hace escuchar un pensamiento, e incluso al comienzo del psicoanálisis, en la época heroica, la sexualidad hablaba.” (p.193)

Cap. XV: El objeto a, entre verdad y goce

“…Lacan habla de la verdad insumisa a la elección de sexo. Este calificativo aplica la tercera fórmula a la facticidad sexual, marca que la verdad del sujeto es ajena a la realidad de su sexo.” (p.207)

 

“La pareja y el amor. Conversaciones Clínicas en Barcelona”, Buenos Aires, Paidós, 2003.

Cap. I:  Problemas de pareja , cinco modelos

“Creo que si hay una riqueza evidente del material clínico en esta recopilación es porque pueden estar atentos al detalle, a la cosa rara, a la cosa fantasmática, al sentido gozado de algunas expresiones, sin tener que ordenarlo en relación a la desviación de una norma. Nadie habla en términos de desviación y eso nos parece natural, pero olvidamos que hay un sector de la práctica que, por el contrario está perdido si no puede referirse a una norma. Esos ocho casos muestran que la idea de norma desorienta y que la ausencia de una referencia normativa hace surgir otros índices.” (p.20)

 

“El Otro que no existe y sus comités de ética”, Buenos Aires, Paidós, 2005.

Cap. IV: Las mujeres y el Otro

“… ¿qué quiere de mí exactamente? Y la pregunta femenina consistirá en verificar de inmediato, cómo es esa fórmula que un abogado ubicó en su práctica: no me digas cuál es la ley, dime quién es el juez. Luego se ve cómo uno se las puede arreglar con él.” (p.97)

Cap. V: Lo real y el sentido

“… lo que está en juego en la inexistencia del Otro es su reducción al semblante.” (p.115)

Cap. VI: Lo público y lo privado

Se trata de poner a prueba que el síntoma está en el nudo de lo real y el semblante, o sea, del sentido cuando se separó de lo real, y que el semblante se inscribe en lo real por el síntoma y no por el decir verdadero, la formalización del dicho o la lógica.” (p.131)

Cap. VIII: La desigualdad entre los sexos

Tenemos por un lado la búsqueda de la ficción de la paridad, pero quizá más profundamente, y de manera más inquietante, haya en el llamado hedonismo de la civilización la búsqueda de una paridad de goces, lo que deja al hombre con las ganas, porque desde los griegos se sabe, con Tiresias (que conocía el lado hombre y el lado mujer), que las mujeres superaban por lejos lo que los hombres podían experimentar.” (p.184)

Cap. XII: El lenguaje y lo real

Si hay síntoma, no hay relación sexual, esto es, una ausencia de saber en lo real en lo que hace a la sexualidad.” (p.257)

Cap. XIII: La teoría del partenaire

“¡Siempre hay que buscar al partenaire! No debemos hipnotizarnos con la posición del sujeto, sino preguntarnos con quién juega su partida” (p.284)

Cap. XXII: El sujeto embrollado

“Toda la cuestión es saber cómo se baila, cómo la libertad del sujeto vacío se une con pesados goces. Esta pesadez es el fantasma.” (p.459)

“Más allá del velo del fantasma está el síntoma. Y el sujeto tachado, resultado de la castración, no va con el goce, siempre se pierde. Recurre entonces al síntoma pararestablecer la relación sexual y por eso hay allí un lugar eminente para el embrollo y, correlativamente, para el buen uso y el bien decir.” (p.461)

 

“Introducción a la clínica lacaniana. Conferencias en España”, Barcelona, RBA, 2006.

18- Clínica de la posición femenina (1992)

Una verdadera mujer es, respecto de un hombre, un momento de verdad. Alguien que le permite manifestarse como deseante, asumir el menos y los semblantes que van con él. La mujer con postizo, por el contrario, apunta al hombre como castrado y se completa- como Medea casándose con el sol- con un hombre castrado en la sombra.” (p.192)

23- Sobre la fuga de sentido (1994)

El fantasma como significación absoluta es el colmo del sentido, pero a la vez está fuera de sentido- como una nada de sentido-, el fantasma es lo que nos centra. Solemos decir que hay que atravesar el fantasma, pero primero debemos felicitarnos por poseer alguno que nos detiene, un fantasma que nos permite algunos sentidos estables, algunos significantes amos.” (p.370)

24- Lógica de la posición femenina (El homólogo de Málaga) (1993)

“… se trata de un goce que no puede decirse, que no entra en el orden simbólico. Lo que determina, en primer lugar, que se le censure a propósito, y que ese orden simbólico- se podría defender- esté hecho para contener el goce femenino, en sus efectos de estrago. Es un goce que no respeta nada cuando se ha desencadenado, ni siquiera los semblantes oficiales.” (p.325)

 

“El partenaire síntoma”,Buenos Aires, Paidós, 2008.

 Cap. XII: Teoría de las parejas

“…para poder inscribir verdaderamente la pulsión, los objetos pulsionales, para poder incluir el plus-de-gozar en este funcionamiento significante, hay que trasformar los términos de base. No alcanza con el sujeto vacío y no alcanza con el Otro del significante, es necesario que uno y otro sean seres vivientes y sexuados.” (p.272)

Cap. XIII: Los seres sexuados

“… el no-todo no es un todo amputado de una de las partes que le pertenecen, el no-todo quiere decir que no podemos formar el todo; es un no-todo de inconsistencia y no de incompletud.” (p.298)

Cap. XIV: Una repartición sexual

“Del lado hombre, sin duda, está lo completo, el ser completo, el Todo tomado como Uno, pero que se revela, según la misma lógica, como lo finito, el ser finito, el limitado, es decir, el ser que está siempre en relación con un limite. Del otro lado, en cambio tenemos un ser que no tiene una relación esencial, estructural, con el límite. La relación de este ser con el límite es siempre adventicia, contingente.” (p.311)

Cap. XV: El hueso de una cura

“Un psicoanálisis realiza sobre el poema subjetivo una especie de análisis textual que tiene como efecto primero, lógicamente primero, extraer el elemento patético para despejar el elemento lógico.” (p. 340)

 

“Los divinos detalles”,  Buenos Aires, Paidós, 2011.

Cap. I:   Detalles

“¿Qué enseña el psicoanálisis sobre el amor? Y en particular, al hecho de que el partenaire está fundamentalmente indeterminado para el sujeto, lo que en Freud queda encubierto por el termino bisexualidad. Cuando se trata de la indeterminación estructural del partenaire, el sujeto sólo puede encontrarlo dando un rodeo por la condición de amor. Al mismo tiempo, hay que decir que el sexo inconsciente tampoco está determinado, y por eso no hablamos de sexo sino  también de sexuación”. (p.17)

Cap. II: El flechazo de Adán y Eva

“…ella es el primer divino detalle.” (p.37)

Cap. III: Un tipo particular de elección

“… sabemos que cuando se parte del sujeto indeterminado, la sexualidad no se puede tratar más que en términos de asunción del sexo. Habrá entonces que saber cómo el sujeto se acomoda con el sexo del que es y, de modo más radical, cómo se vuelve ser de un sexo o de otro.”  (p.59)

Cap. IV: Degradación de la vida amorosa

“Esto demuestra que en este punto podemos encontrar, verdaderamente, lo que Freud llama Liebesbedingung. En este caso, la condición de amor es precisamente una condición de no amor para permitir el goce sexual del objeto.”  (p.93)

Cap. V: El tabú de un goce

“¿Existe una erótica de Lacan? Ciertamente hay una que no nos confesó, salvo por haber señalado expresamente el valor erótico de la máscara, detrás de la cual no hay nada, para los que llaman hombres sin ambages.” (p.104)

Cap. VII: Deseo, amor y pulsión

“…la analizabilidad, como suele expresarse, puede evaluarse en función de la demanda, y además es lo que decide sobre la inscripción o no del sujeto en la neurosis o en la perversión. Hace falta que exista una demanda aunque más no sea para que haya transferencia y demanda de análisis.” (p.155-6)

Cap. VIII: Goces

“La neurosis, en la vertiente del deseo, se puede situar como una pregunta sobre el deseo del Otro, hasta tal punto que la demanda como objeto fantasmático del neurótico, es una pregunta sobre el deseo del Otro, y por eso da vueltas al amor” (p.181)

“La perversión en cambio es una pregunta al goce del Otro, no es una pregunta sobre su deseo, es una pregunta a su goce, esto es a lo que hay que hacer para asegurar su goce.” (p.181)

 

“El ultimísimo Lacan”, Buenos Aires, Paidós, 2013.

Cap. V: Lo extraño y lo extranjero

Entonces, por un lado, lo que hace lazo, y por otro, mantenemos aparte, fuera de lazo, e incluso eventualmente fuera de lugar, lo real. Por eso acerca de lo real Lacan dirá que solo hay trozos de real. (…) ¿Qué significa exactamente trozos de real? Los trozos de real son elementos, o más bien artimañas, artimañas que no están emparejadas entre ellas. Lacan llega a decir que la instancia del saber, que Freud renovó con su definición del inconsciente, no supone obligatoriamente lo real. Es ahí donde ve su creación o su invención, que supone en principio haber separado lo simbólico de lo imaginario. Pero puesto que hay que dar cuenta de lo que se sostiene junto, aparece, como un “deus ex machina”, lo real que anuda lo imaginario y lo simbólico”. (p.84)

Cap. VII: Un-cuerpo

“Ahí nos volvemos a cruzar con la formula de Lacan de la página 64, del seminario El sinthome, a saber “El parlêtre adora su cuerpo”. Diría que eso es lo más seguro de lo que viene al lugar de los tres modos del la identificación. Cuando Lacan insiste en esta propiedad del cuerpo y gira alrededor, dice de este cuerpo que no se lo es sino que se lo tiene. También está la noción de que este tener no es más que una creencia, creencia en tener un cuerpo como si fuese un objeto disponible. Sin embargo, es más del lado del tener que del ser como se plantea Un- cuerpo. El Un-cuerpo, dice Lacan, es la “única consistencia” del parlêtre. En esta frase se encuentran reducidos todos los reflejos de este vertedero que es el Otro con mayúscula. Se trata de Un-cuerpo en tanto única consistencia. (p.108).

Cap. XI: Sentido y agujero

“Hay que recordar como Lacan hizo surgir el “no hay relación sexual”. Lo hizo situándolo como la consecuencia que se puede sacar de todos los dichos sobre el amor. Vayan a ver al respecto su escrito “Televisión”: los dichos sobre el amor solo encuentran cómo ordenarse a partir del momento en que se formula con buena lógica que no hay relación sexual. Dicho de otra manera, tenemos ahí una referencia a un agujero, el agujero de la relación sexual.”(p.177)

Cap. XV: Lo real no habla

Las fórmulas de la sexuación que Lacan elaboró en sus seminarios De un discurso que no fuera de semblante y … O peor, y que transcribió y desarrolló en su seminario Aún y en su escrito  El atolondradicho, muestran más bien que el goce encierra a cada uno de los sexos en sí mismo. Es de hecho una de las tres lecciones que Lacan extrae al final de este escrito bajo la forma de un “no hay dialogo ente los sexos”.

No es para nada evidente decir que no hay diálogo entre el hombre y la mujer, puesto que charlamos juntos, puesto que no faltan los discursos que se dirigen indefinida e indiferentemente a los hombres y a las mujeres: trabajadores, trabajadoras…, electores, electoras… Escucharon esto más de una vez. Notaron que la idea de que hay dos especies allí progresa, y que de hecho estorba enormemente el discurso político moderno.” (p.239)

 

Piezas sueltas, Buenos Aires, Paidós, 2013.

Cap. III: El traumatismo de lalengua

… hombre un compuesto trinitario de lo imaginario, lo simbólico y lo real, si esos tres redondeles se  mantuvieran solos.

Que se mantienen solos es algo que Lacan dice a veces, pero también dice que para ello hace falta el sinthome, es decir, una invención, para que se mantenga unido. Esa invención es una obra. Esa obra arraigada en el sinthome es lo que Lacan denomina escabel (…) El ser hablante necesita un escabel. Dado que el lenguaje introduce o reproduce un agujero, él necesita un suplemento para hacerse valer.” (p.51)

Cap. XIX: La relación corporal

“El discurso universal trasciende al parlêtre, lo supera, lo desborda. Lo simbólico no da al parlêtre su “mantenerse unido”, en la medida en que, si bien lo simbólico se mantiene unido como estructura, no mantiene empero unido al parlêtre. Estamos aquí en un nivel radical, y  me parece que el  seminario El sinthome puede ser leído como  aquel que da  a la  consistencia del cuerpo un carácter esencial.

Esta consistencia es imaginaria, sin duda, y aquí podemos retomar los hechos de la observación y de la deducción concernientes al estadio del espejo. Pero esa consistencia se basa en una “relación” del parlêtre con su cuerpo. Hay aquí una relación. La relación que Lacan perdió en el nivel sexual, la relación cuya inexistencia en el nivel sexual formuló, reaparece en el nivel corporal. En cierto modo James Joyce sirve de ejemplo de un “Hay relación corporal.” (p. 417)