De las mujeres, lo femenino – Tiresias

De las mujeres, lo femenino

Con esta presentación pretendo dar cuenta del recorrido de mi trabajo en el eje “Género y sexuación” bajo la modalidad de cartel exprés, dentro de las sesiones preparatorias de las Jornadas de la ELP.

El título no es original, hay una frase de Gorostiza en una entrevista que le realizan para “la Carta de Sao Paulo”. Publicación on-line de la EOL titulada “El goce femenino en el siglo XXI” en donde exclama… “no hay que confundir lo femenino con las mujeres”, en respuesta a la pregunta si en el psicoanálisis hay alguna forma de idealización de lo femenino. Sin querer entrar a contextualizar la frase y explicarla, me la adueñé para poner nombre a la investigación que llevo a cabo.

Título para pensar en esos dos términos mujer y femenino, no dar por supuesta su continuidad y hasta poner en duda su relación. Porque aunque pareciera que con la coma se unen los dos términos, yo no lo leo así, veo el paso del todo a la parte, de todas las mujeres a la partícula-una. Entendiendo lo femenino como lo más éxtimo, ese empaste entre lo más íntimo y lo más extraño, en cada una de las mujeres.

Así como en la sesión anterior las elaboraciones parten de ejemplos en la transexualidad y los hombres, yo voy a partir de las mujeres, me remito a la conferencia de clausura “El Otro sexo y la clínica de la posición femenina” de 1992 en donde J.A.Miller apuesta en pensar justamente en una clínica de la posición femenina en el discurso analítico más allá de la histeria. Propone recoger fenómenos de la experiencia para ver si indican que una parte de nuestra clínica podría ser una clínica femenina. Habla de sensibilidad especial a la injusticia, de un sentimiento de inferioridad que da a la clínica de la inhibición femenina un acento distinto a la inhibición masculina. Un “no tener derecho” a saber…

En mi experiencia clínica escucho a diario mujeres que sufren, que acuden a la institución por haber sido mal tratadas por sus parejas, donde el significante “violencia de género o violencia contra la mujer” enmarca esa entrada. Si una afina la escucha o mejor dicho, la suspende de sentido…  ¿qué resuena? ¿De qué hablan las mujeres?

Hay queja del sacrificio (con todo lo que yo he dado… Darlo todo por los otros), nostalgia del amor que ya no existe y en casos que nunca hubo, un querer solo que la dejen en paz y nada más (lo que implica renuncia a todo lo otro), hay la pena, hay los hijos (aguanté por mis hijos, es por ellos que me separo…) hay un complacer al otro que esconde un goce propio “con- placer”.

Sea de un modo o de otro lo que resuena es goce. Pensarlo en términos de deseo, amor, goce y la articulación que Lacan hace en el seminario X “Solo el amor permite al goce condescender al deseo”, escucho relaciones donde el deseo está aplastado o cuando surge justamente es motivo de discusión y de pelea, porque el deseo no es de uno siempre es de otra cosa y eso separa. Entonces que uno de los elementos de la tríada desaparezca hace que amor-goce se fundan .

Aquí presento una viñeta. De una mujer que a pesar del maltrato recibido por su marido durante años se presenta al servicio no por ella sino por su hija. Una mujer que se queja constante y gozosamente de la NADA de su no soy nadie, no sirvo para nada y no sé nada… Y que consulta en el momento en que la relación con su hija adolescente toma un giro inesperado para ella, donde la joven a base de insultos y empujones trata de medir cierta separación entre las dos.

“La definición lacaniana de sujeto es una definición de la nada, pero en el caso de las mujeres se trata de sujetos que tienen una relación aun más esencial con la nada. Para Freud se trata de una relación esencial con una nada corporal, más bien con un menos corporal, por un “no tener” y esa subjetivación del menos según Freud, se llama Penisneid. Freud pone el acento de la solución femenina por el lado del tener, y habría que investigar por el lado del ser. La solución no es colmar el agujero sino metabolizarlo, dialectizarlo o convertirse en el agujero mismo.

Otra cuestión que se escucha de modo recurrente y a la que quiero hacer mención es a la maternidad como polo opuesto a la feminidad. Con palabras de Miller “El carácter verdadero de la feminidad solo se mide por su distancia con la madre. Tanto menos madre, más mujer.” Y en relación al “no tener” añade que la maternidad forma parte de la patología femenina: casos en que por no poder transformar-se en mujer, transformar-se en madre, es decir en el Otro de la demanda, en la que tiene.

Presento una Viñeta de una mujer que en el momento en que se casa y aparece en ella la idea de crear su propia “familia”, la mujer cede terreno a la madre . Su vida hasta el momento la describe con sus propias palabras como la de una “familia feliz”, ella con todo: la casa, los niños, el trabajo…eso se ve truncado por una denuncia por acoso sexual en el trabajo. Desde ese día coge la baja laboral y queda sumida  en una angustia  que al poco tiempo pone a hablar en el dispositivo en el que trabajo.

Poder leer los hechos no desde el maltrato sufrido por el agresor sino dar un tratamiento a lo que ha quedado desvelado y ponerlo a trabajar, permite a esta mujer a iniciar un recorrido, preguntándose por su propia sexualidad y feminidad que quedó taponada bajo el significante “familia” y madre.

Oriana Novau  , socia de la sede Catalunya ELP.