Autores orientados por Lacan (II). Referencias bibliográficas en lengua castellana en publicaciones o revistas – Tiresias

Autores orientados por Lacan (II). Referencias bibliográficas en lengua castellana en publicaciones o revistas

En la medida que esta bibliografía ha ido construyéndose, nos hemos encontrado con las huellas significantes que privilegian las vías de estudio y trabajo del tema que nos reunirá en las jornadas de este año con el título “Elección de sexo”. La inexistencia del catálogo que contenga todas las referencias –bibliográficas- hace que la labor documental, de recogida de textos, del epígrafe a cumplimentar “Otros autores en lengua española” sea muy azarosa.

El recorrido realizado pasa por las diferentes publicaciones de las escuelas de la AMP: ELP, NEL y EOL, de habla castellana. No ha sido un recorrido exhaustivo, ni pormenorizado, por lo que probablemente queden fuera textos y autores con contribuciones cuando menos interesantes a nuestro tema. Vaya por delante nuestra disculpa.

Hemos recuperado las referencias a nuestro epígrafe que serán publicadas en dos entregas, la primera de libros y publicaciones no periódicas y la segunda, de revistas y publicaciones periódicas, ordenadas según un criterio temporal, del más antiguo al más reciente. Y hemos intentado aislar los textos según los ejes de trabajo de nuestras jornadas, aunque no hemos realizado una distribución de trabajos y libros por ejes temáticos, ya que salvo el último de los nueve ejes – El goce femenino: ¿sólo ellas?- la imbricación de los ejes es una constante.

¿Existe un significante que sea capaz de articular el tema de nuestras Jornadas extraído de las producciones realizadas por los diferentes autores y publicaciones revisadas? Sí, parece.

De nuestra lectura de las producciones recogidas tenemos que considerar la noción de sexuación como la “palabra clave” de nuestro tema.

En este sentido citamos unas líneas de la editorial de Cuadernos de Psicoanálisis 46 escrita por nuestro colega Félix Rueda (2002):

 Se trata para el psicoanálisis, más allá de los semblante, o ideales propios de cada época, de producir un saber de cómo los seres hablantes, realizan la elección inconsciente de inscribirse como hombres o  como mujeres, y propone – Lacan- el término sexuación para indicar que ni el significante, ni el ideal, son suficientes para dar cuenta, de las modalidades de satisfacción pulsional en la elección del lado masculino o femenino, que cada sujeto hace.

En lo que sigue citamos las referencias bibliográficas que han ido saliendo a nuestro encuentro, habida cuenta de que es seguro que no son todas las que son ni están todas las que son.

VV.AA (1991); Lógica de la sexuación, en V Jornadas del Campo Freudiano en Andalucía El síntoma de la mujer, p. 16-28.

Este texto muy difundido en su momento,  ofrece un recorrido introductorio al concepto de sexuación planteado por Lacan en el Seminario  Aún. Un trayecto desde una lógica fálica a otra no-fálica, que ha representado un avance más que significativo en el campo freudiano. Elaboración esquemática y sencilla, que sin dejar de tener la profundidad requerida conserva el carácter de un texto de mano, realizado hace veintitrés años.

 

D´Angelo, L. (1996); El homosexual y las madres, en Uno por Uno, 43, p.21-38.

El mérito principal de Freud, en Tres Ensayos … reside en el esfuerzo de constituir una nueva nosografía de las perversiones, pero a la vez por el intento de establecer una etio-psicopatología de las mismas.

Desde esta perspectiva, la pregunta por la causa (génesis) de las perversiones es el aporte más original de Freud, ya que pone en evidencia, que las singularidades subjetivas, tan minuciosamente descritas por los investigadores de la época, no remiten a ninguna uniformidad sino que remiten a razones de estructura. La sexualidad infantil es precisamente el concepto operativo que permite acceder a dicha estructura. (p.22)

 

Eldar, S. (1998); El olvido, en El saber de las mujeres, Uno por Uno, 46, p.117-126.

Significante del trauma, el nombre que falta es el representante de la representación inalcanzable, S(A barrado), donde la realidad del sexo hace retroceder al sujeto hasta el lugar de efecto , donde su horror de saber lo lleva hasta el refugio de un supremo pudor (Lacan, Sem. XII).

No obstante, no todo se juega entre  lenguaje y palabra. Hay el goce que es Otro, que subsiste por debajo de la trama del lenguaje como lo más privado de lo interior. Esa soledad replegada que las mujeres delatan por un quejido, fuera de toda demanda, ante lo que no encaja, que se disuelve en: Sth…The interior sounds a woman makes when she is alone. (Sth… El sonido interior que una mujer hace cuando está sola.)

El texto de la autora es un trabajo a partir del  olvido como síntoma, y la función de lo escrito y el goce Otro, inaprensible, que atraviesa la novela de Toni Morrison “Beloved” (1987)

Allí donde nada se puede hacer pasar de la historia, el sentido es poesía.

 

Garavelli, B. (1998); Santa Teresa de Jesús. ¿una mística?, en: El saber de las mujeres, Uno por Uno, 46, p. 127- 136.

En 1967 Lacan dicta su Seminario La lógica del fantasma…: “los místicos, entre ‘a’ y ‘A’, lejos de ver el Uno reencuentran el agujero, y es el único punto en el que ellos me interesan”

Lo que a mi entender nos presenta la beguina, en sus Cartas Espirituales (XIII) es un tratado sobre el amor, amor que fructifica dentro de la misma esencia del Amor. Este amor parte de la privación y se orienta por la sabiduría inherente en la espera de un Dios inaccesible. Para tenerlo todo, explica la mística, hay que soportar que todo nos falta. Hadewijch –por su parte- realiza un juego de palabras entre “goce” –ghebruken- y “privación”- lugar donde el sujeto se sitúa en su relación con lo divino.

 

Rabinovich, D.M. (1998); ¿Cómo hacer para saber un poco mas de las mujeres?, en: El saber de las mujeres, Uno por Uno, 46, p. 137-142

Se trata de un trabajo donde la autora enfatiza por un interés desconocido de Gracián por las mujeres y que Lacan pone de manifiesto, como un modo de respuesta  a la pregunta formulada por Freud en 1931 ¿cómo saber más sobre las mujeres? Lacan nos remite, refiere la autora, a dos  libros de Gracián Agudeza y arte del ingenio y, sobre todo, El Criticón.

 

VV.AA (2002); Freudiana Pregunta, en Freudiana, 34,  p.55-68.

El comité de redacción de Freudiana, ha querido interrogar a tres analistas sobre cuestiones como la elección de sexo, la clínica actual en relación a la sexuación, o el tema de la educación sexual en consonancia con la invitación del Encuentro (XII Encuentro internacional del Campo Freudiano. Julio 2002) “tomar el toro por los cuernos como J.Lacan”.

He aquí las preguntas a Di Ciaccia, A.; Edlar, S y Vicens, A.

1.- … hay diversas formas de penar la relación entre sexo y género, en particular respecto a la cuestión de la elección de la sexualidad. Estas diversas formas se sustentan en tesis de tipo biológico, culturales o educativas. ¿Qué estatuto tiene para el psicoanálisis dicha cuestión de la elección?

2.- Si en el siglo XX el mito freudiano ha organizado el campo de la sexualidad: ¿Qué mitos del lacanismo ordenarían la discusión del siglo XXI? Y enfocado en el declive de la norma sexual: ¿Con qué efectos de sujeto podemos encontrarnos, ante este declive en la clínica?

 

Brodsky, G. (2002); La elección de sexo, en Freudiana, 34, p. 69-76

Para precisar lo que llamamos sexuación hay que tener en cuenta que, en primer lugar, la condición de la sexuación es como dice Lacan, asumir “de alguna manera inscribirse de acuerdo con el significante fálico” y, en segundo lugar, que la sexuación es un asunto del cuerpo. (p. 72)

Más aún, puede decirse que la sexuación es el encuentro del cuerpo con el significante fálico, lo que habitualmente llamamos significantización.

En el Seminario V Lacan presenta la sexuación simplemente como resultado de la identificación con el padre en el caso del chico o de la elección del objeto paterno en el caso de la chica. (p. 74)

Para Lacan, sin embargo, la identificación no agota el campo sexuación. La idea de asumir el propio sexo implica que uno puede no hacerlo. La sexuación depende del significante fálico, pero también de la posición del sujeto en relación con ese significante y, aún, de la aceptación o el rechazo del significante. (p.75)

¿Cuál es la crítica más dura que Lacan realizó al recurso a la identificación para zanjar la cuestión de la sexuación?: “El hecho que los hombres y las mujeres sean reconocidos por lo que les distingue es un error que consiste en reconocerles en función de criterios que dependen del lenguaje. Pero no son ellos quienes se diferencian, al contrario, se reconocen como seres hablantes cuando rechazan esa diferencia a través de las identificaciones.” (p. 76)

… El trabajo de la sexuación supone, no solo, la asunción del  sexo del Otro, es decir, que el hombre reconozca que hay mujeres y también incluso sino se trata de algo recíproco, que la mujer reconozca que hay hombre. (p.76)

 

Aflalo, A. (2002); Homo-sexualidad femenina y estrago, en Freudiana, 34, p. 77-87

Lacan ha podido decir que una mujer para un hombre es un síntoma Y que un hombre para una mujer es un estrago. ¿Entonces cómo calificar una mujer para otra mujer homosexual? ¿Es un partenaire síntoma o un estrago?… En el punto en el cual se sitúa como un hombre, el partenaire podría ser un síntoma. Pero si nos referimos a los cuantificadores de la sexuación que definen los modos de goce, entonces el goce femenino hetero u homosexual implicaría un partenaire del lado del estrago.

¿Cómo definir el partenaire de una mujer homosexual: a partir de la identificación o a partir del modo de goce? (p.76.)

 

Briole, G. (2002); La inhibición, máscara de deseo en Gide, en Freudiana, 34, p.92-100

Las particularidades del Caso Gide con respecto a la homosexualidad cuestionan la unidad de esta categoría clínica: la homosexualidad masculina. Lacan, en su texto de Gide, no desarrolla particularmente la cuestión de la homosexualidad sino que se centra en el amor único de Gide: Madelaine. Lo que aquí podría parecernos paradójico es que, en lo que concierne a este sujeto homosexual, Lacan retenga la elección de objeto heterosexual. (p.93)

 

Cena Reido, D. (2002); Síntomas de la identidad sexual en la psicosis, en Freudiana, 34, p.105-110

La defensa contra la fantasía homosexual se convierte de este modo en una de las hipótesis fundamentales con las que los analistas trabajarán durante décadas.

Lo que me interesa señalar ahora es que esta hipótesis que será reformulada por Lacan a lo largo de su enseñanza, introduce sin embargo la problemática de la subversión de la identidad sexual en el terreno de la psicosis, (p. 106)

 

Fuentes, A. (2002); El goce de la ausencia, en Freudiana, 34, p. 111-119.

¿Cuál es la novedad que introduce Lacan en el psicoanálisis, respecto a la cuestión de la feminidad?

… lo novedoso de su abordaje es tomar las cosas a partir del goce, diferenciando dos tipos de goce: el goce fálico y el goce Otro, un goce radicalmente otro que el fálico, que no encontramos en Freud y a partir del cual definirá lo esencial de la feminidad. Lejos de lo que se podría creer… lo que nos propone Lacan es un cambio de lógica para poder pensar las diferencias de los sexos.

Por su parte la mujer… a diferencia del hombre no está toda sometida a la función fálica, ella es no-toda allí. ¿Qué quiere decir que la mujer no está toda totalmente sometida a la función fálica? ¿Qué quiere decir esta lógica de no-todo?

… de lo que se trata es que hay una parte heterogénea que no permite formar un todo, no se trata entonces de un menos, del menos de la lógica fálica que conduce a la mujer a la envidia del pene, sino de algo suplementario, de un goce suplementario al que una mujer tendría acceso. Ese goce-no todo, escapa a la palabra y a lo que puede ser dicho, no es un goce que se plantee como complementario del goce fálico sino un goce suplementario al goce fálico. A una mujer este goce tampoco la completa sino que la sobrepasa y en este sentido se puede decir que la mujer lacaniana está mas próxima al extravío. La mujer lacaniana entonces, se muestra afectada por una doble división, por una parte el goce que el partenaire obtiene de ella y que la divide, no la completa sino la causa, por otra parte por el goce Otro que la sobrepasa. (p. 112-113)

 

Palomera, V. (2002); El velo transparente y la pantalla de la sexuación: un caso, en Freudiana, 34, p. 121-128.

En cualquier caso, Freud presentó una doctrina de la invención cuando señala que el niño no sabe lo que ocurre entre un hombre y una mujer, digamos que inventa una ficción pero no a partir de nada sino a partir de un goce que ya conoce. El sujeto infantil, que ya ha experimentado algunos goces orales y anales, inventa que entre un hombre y una mujer algo debe de pasar en estos registros. La tesis de Freud fue pues que el goce –se trate de la existencia o del sexo- está forcluido de lo simbólico, que no está inscrito, que no hay significantes que le respondan. (p .123)

 

Solano-Suarez, E. (2002); La clínica de los nudosen Freudiana, 34,  p. 129-134.

La posición subjetiva correspondiente a la experiencia del arrebato no consiste en la falta en ser, sino en un goce fuera de sentido indecible, fuera de lo simbólico, correlativo a lo que en lo simbólico crea un agujero…. Es en relación al agujero que se determina la ex-istencia  de lo real, en tanto que se caracteriza por la exclusión de sentido. Teniendo en cuenta esto podemos adelantar que la experiencia del rapto del cuerpo vivida por el niño le dejó sin recursos ante el agujero de lo simbólico y el fuera de sentido en tanto que real.

 

Carbonell, N.; Segarra, M. (2002); Psicoanálisis y diferencia sexual, en Lectora, 8, p. 7-11.

Para Freud, la diferencia sexual es el resultado de la interpretación por parte del sujeto de la diferencia anatómica, el resultado, para usar la expresión de J. Lacan, de “una elección forzada”.

Pero si consideramos de buen grado que la mayoría de los varones se quedan muy a la zaga del ideal masculino, y que todo los individuos humanos, a consecuencia de su disposición (constitucional) bisexual, y de la herencia cruzada, reúnen en sí caracteres masculinos y femeninos,  de suerte que la masculinidad y feminidad puras siguen siendo construcciones teóricas de contenido incierto (Freud, 1923. “La organización genital infantil”). (p.7)

 

Rueda, F. (2002); La facticidad del sexo (editorial), en Cuadernos de Psicoanálisis, 26, p.5-6.

… El término -facticidad del sexo- reúne en sí las dimensiones del hecho (facto) y de la invención (facticio: que no es natural y que se hace por arte). Es utilizado por Jacques Lacan en Psicoanálisis y su enseñanza para situar que son los términos de la estructura que permiten al sujeto “tener acceso a la noción de su facticidad respecto de su sexo”. Así encontramos en la “primera enseñanza” cómo la posición sexuada aparece como invención del sujeto en relación a lo real.

Se trata para el psicoanálisis, más allá de los semblante, o ideales propios de cada época, de producir un saber de cómo los seres hablantes, realizan la elección inconsciente de inscribirse como hombres o  como mujeres, y propone el término Sexuación para indicar que ni el significante, ni el ideal, son suficientes para dar cuenta, de las modalidades de satisfacción pulsional en la elección del lado masculino o femenino, que cada sujeto hace.

 

Maleval, J.C. (2002); El síndrome transexual, en La facticidad del sexo, Cuadernos de Psicoanálisis, 26, p. 83-101.

La identificación del goce en el lugar del Otro, y la puesta en marcha de todos los medios disponibles para rectificar el error, autorizan en esta perspectiva su acercamiento al delirio paranoico. En la mayor parte de los casos, el progreso hacia la obtención del sexo  esperado se acompaña de cierta sedación de la angustia… Este síndrome… supone que una cierta prescencia de la estructura incita al sujeto a dirigirse hacia lo que puede apaciguarle… La evolución del síndrome parece llevar a la elaboración de una compleja suplencia que intenta un nudo entre imaginario, real y simbólico… (p. 96)

 

Gutiérrez Prieto, M. (2005); Psicoanálisis y género: La Subjetividad de la Diferencia entre los Sexos, en Convergencia, Revista de Ciencias Sociales, UAM, 12.

Un diálogo del psicoanálisis lacaniano con las teorías del género y teorías queer sobre la compleja temática de la subjetividad de las diferencias entre los sexos y sus implicaciones. La construcción cultural de la sexualidad, en el discurso psicoanalítico que busca poner en palabras un saber inconsciente, desde la teoría de Sigmund Freud. La problemática de las categorías  de hombre y mujer en relación con la sexualidad.

 

Gadea, E. (2006); A modo de conclusión: psicoanálisis y cuestión gay , en Nodus, Octubre 2006.

Este artículo presenta la distinción entre la elección de objeto, la causa de deseo, y el tipo de goce (masculino o femenino) en la constitución del sujeto sexuado. Se subraya que la elección por el sexo del partenaire se establece primero en relación a la elección de un goce masculino o femenino, que la homosexualidad no es un tercer sexo sino una respuesta posible más al universal “no hay relación sexual”, o que la homosexualidad masculina es compatible con las estructuras de perversión, psicosis o neurosis. El artículo sitúa el devenir histórico de la homosexualidad, resaltando que la subversión freudiana al respecto fue resituar la homosexualidad como una problemática pulsional que interroga sobre la dimensión de objeto. La obra de Lacan permite, por otra parte, repensar la homosexualidad en relación a la sexualidad femenina: el homosexual masculino sería así aquél que se abstiene del goce femenino.

 

Verdú, V. (2006); La feminidad sin la mujer, en Freudiana, 48, p. 157-166.

Hace medio siglo, cuando estalló la sociedad de consumo, la mujer parecía ser el porvenir del hombre. Ahora el andrógino o el queer es el porvenir de ambos. O, mejor, el porvenir del “género”, puesto que sujetos y objetos han ingresado en un sistema único donde la oposición masculino/femenino va borrándose y, en adelante, se tratará de un espacio sin aranceles. Como el mundo sin fronteras, como la masculinidad sin falo, como el niño sin infancia, como la feminidad sin mujer, como el trabajo sin felicidad, como la infidelidad sin fe. (p.165)

 

Lyssy Stevens, A. (2010); No se nace mujer, se deviene, en Feminidades, Colofón 30,  p. 13 – 17.

“No se nace mujer, se deviene” se opone a la fórmula de Ernst Jones, que Lacan criticó muchas veces: “Y Dios los creó hombre y mujer”. Esta última denota un abordaje naturalista del sexo… Hay que distinguir la sexualidad biológica o anatómica y lo que Lacan denominó “sexuación”.

…Es una elección inconsciente; ¿podría decirse una elección insondable del ser? Hay una elección porque de entrada hay una doble indeterminación: por un lado, el sexo inconsciente del sujeto no es innato; por otra, la relación con el otro, con el partenaire, tampoco está determinada y no define al sujeto como hombre o mujer. (p.13)

 

Seynhaeve, B. (2010); Hacerse mujer. Mujer, hija, madre, en Feminidades, Colofón 30, p. 18 – 22.

En Lacan un texto mayor para orientarse es “La significación del falo” ,toma posición a posteriori de lo que se ha venido a llamar “la querella del falo”. Sostiene la tesis según la cual el falo es un significante, el significante de la falta. Ese significante orienta a cada uno de los seres hablantes en la “asunción” de su sexo. (p.22)

 

Guignard-Luz, I. (2010); El masoquimos femenino según HèléneDeutsch, en Feminidades, Colofón 30, p. 23– 26.

Calificada de ilimitada e ingenua la búsqueda de placer del individuo femenino, sitúa por otro lado el dolor del parto, “inscrito en la naturaleza”, “al servicio de la propagación de la especie”, como necesario para una mujer, vía la maternidad como una ontogénesis femenina… “Las tendencias masoquistas no se presentan como oscuras e inconcientes premoniciones, sino mas bien como imaginaciones concretas en contacto con la realidad”. (p.23)

 

Miras, E. (2010); El silencio de las mujeres, en Feminidades, Colofón 30,  p. 27– 28.

Estamos entones en el terreno de la Otredad dela posición femenina sobre la que se las arreglan o no los sujetos de ambos sexos entre la feminidad, el masoquismo o el enigmático masoquismo femenino. Una posición aludida por el silencio, que advierte de lo imposible de decir. (p.28)

 

Musachi, G. (2010), ¿Es la mujer más angustiada que el hombre, en Feminidades, Colofón 30,  p. 29– 30.

¿Es la mujer más angustiada que el hombre? En cada una la angustia no tiene medida común, lo demuestra el mismo Freud al situar, del lado de ellas, una insuficiencia en la explicación. En consecuencia, la pregunta por si es “más” angustiada es una pregunta que proviene, podría decir Lacan, de la otra raza de discursos. (p.30)

 

Coccoz, V. (2011); Vous êtes un homme!, en Letras, 2, p. 91-94.

El problema con el que tropiezan los estudios de género es el desconocimiento de lo que Freud llamó “roca viva”, “lo real  de la sexualidad”… Más allá de las variaciones que experimentan los semblantes sexuales, se desprende de estos hechos una invariante de la estructura: es posible reconocer como hombre a aquél que ha subjetivado la angustia de castración de tal manera que su marca se detecta en el semblante que ostenta para presentarse al mundo, no menos que el goce que allí obtiene y el respeto que con ello gana.

 

González Taboas, C. (2011); Siglo XXI: La elección de sexo en el laberinto, en Virtualia , 22.

En El Seminario, Libro 23, la pulsión es resonancia de un decir en el cuerpo, que se escribió (“escritura” no para ser leída) y fijó la invariante del goce. En cambio, el color sexual – lado hombre, lado mujer- viene de la respuesta del sujeto a los encuentros contingentes con el goce del cuerpo “escrito” desde antes. El sujeto no es causa sino respuesta que se encarna en su síntoma como modo de gozar del inconsciente, a un lado o al otro en la lógica de la sexuación. Donde se trata del parlêtre; el hablante, el ser, el parecer, y la letra de goce de ese efecto de discurso; no sin el cuerpo.

 

Ruíz, N. (2011); Psicoanálisis  y sexualidad: Los avatares de Freud y sus huellas sobre los Querpos Sexuados, en www.topia.com.ar

…Revisión del material bibliográfico referido al tema de la sexualidad desde la mirada psicoanalítica, y con ello promover en el lector una reflexión crítica sobre los postulados y axiomas propuestos por Freud…

 

Klozt, J.P. (2013); Extensión del dominio del matrimonio, en Lacan cotidiano, 275.

Los nuevos matrimonios tienen todas las posibilidades de no ser menos sintomáticos que los matrimonios clásicos. La nueva institución abierta a las parejas homosexuales no es recusable en nombre del psicoanálisis. Extiende el campo abierto al síntoma los efectos que se producirán, a tratar como síntomas. Se sabe bien que ninguna prevención de ellos es posible.

 

Blanco, P. (2013); Amor sin objeto: el confín de un nuevo amor, en Nuevos amores, XI Jornadas ELP Un nuevo amor… Destinos del amor en la experiencia analítica, El psicoanálisis, 23, Revista de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis.

Sigmund Freud era pesimista a la hora de considerar una elección de objeto no presidida por la repetición, un nuevo amor más allá de los límites de la ley edípica. Para Jacques Lacan, sin embargo, elección y repetición son términos que no se recubren. Esta divergencia tiene consecuencias decisivas en sus respectivas concepciones de la subjetividad y de la experiencia analítica. (p. 52)

Cada mujer dispone, tal como indican los vectores que parten de La A tachada en el cuadro de las fórmulas de la sexuación, de dos modalidades de tratamiento de dicha tachadura que pueden coexistir o no. Es decir, dos formas de tratamiento de la inexistencia de un significante que permita construir el universal femenino. (p.54)

El amor devendrá del encuentro con la marca del propio exilio de la relación sexual, encuentro tan contingente, tal vez, como el rastro de espuma en el litoral de una playa. (p.57)

 

Bonnaud, H (2014), Tercer sexo, una familia para todos, en Lacan cotidiano, 396.

… Ese es el caso de Norrie May-Welby en Australia que instala ese debate entre nosotros. Nacido varón, vuelto mujer, Norrie no quería ser ni lo uno ni lo otro. Su caso presenta la imposibilidad para sí mismo de reconocerse bajo cualquiera de los significantes hombre o mujer. Se trata para ella de un muy largo camino. (Norrie habla de ella en femenino). Nacida en 1961 con el sexo varón, ella cuenta que no se adecuaba a ese sexo. Se hace operar para cambiar el sexo, luego de tomar hormonas durante muchos años. Cuando pasó del lado de mujer y luego de haber vivido muchos años, ella se siente insatisfecha con esa elección. Comprende que no podrá nunca encasillarse en ninguna de ambas denominaciones: masculino-femenino. Se pregunta ahora porqué no podría estar entre los dos.