AUTORES ORIENTADOS POR J. LACAN: Referencias bibliográficas en lengua castellana en libros, publicaciones periódicas y/o revistas de1991-2014. – Tiresias

AUTORES ORIENTADOS POR J. LACAN: Referencias bibliográficas en lengua castellana en libros, publicaciones periódicas y/o revistas de1991-2014.

En la medida que esta bibliografía ha ido construyéndose, nos hemos encontrado con las huellas significantes que privilegian las vías de estudio y trabajo del tema que nos reunirá en las jornadas de este año con el título “Elección de sexo”. La inexistencia del catálogo que contenga todas las referencias –bibliográficas- hace que la labor documental, de recogida de textos, del epígrafe a cumplimentar “Otros autores en lengua española” sea muy azarosa.

El recorrido realizado pasa por las diferentes publicaciones de las escuelas de la AMP: ELP, NEL y EOL, de habla castellana. No ha sido un recorrido exhaustivo, ni pormenorizado, por lo que probablemente queden fuera textos y autores con contribuciones cuando menos interesantes a nuestro tema. Vaya por delante nuestra disculpa.

Hemos recuperado las referencias a nuestro epígrafe que serán publicadas en dos entregas, la primera de libros y publicaciones no periódicas y la segunda, de revistas y publicaciones periódicas, ordenadas según un criterio temporal, del más antiguo al más reciente. Y hemos intentado aislar los textos según los ejes de trabajo de nuestras jornadas, aunque no hemos realizado una distribución de trabajos y libros por ejes temáticos, ya que salvo el último de los nueve ejes – El goce femenino: ¿sólo ellas?- la imbricación de los ejes es una constante.

¿Existe un significante que sea capaz de articular el tema de nuestras Jornadas extraído de las producciones realizadas por los diferentes autores y publicaciones revisadas? Sí, parece.

De nuestra lectura de las producciones recogidas tenemos que considerar la noción de sexuación como la “palabra clave” de nuestro tema.

En este sentido citamos unas líneas de la editorial de Cuadernos de Psicoanálisis 46 escrita por nuestro colega Félix Rueda (2002):

 Se trata para el psicoanálisis, más allá de los semblante, o ideales propios de cada época, de producir un saber de cómo los seres hablantes, realizan la elección inconsciente de inscribirse como hombres o  como mujeres, y propone – Lacan- el término sexuación para indicar que ni el significante, ni el ideal, son suficientes para dar cuenta, de las modalidades de satisfacción pulsional en la elección del lado masculino o femenino, que cada sujeto hace.

En lo que sigue citamos las referencias bibliográficas que han ido saliendo a nuestro encuentro, habida cuenta de que es seguro que no son todas las que son ni están todas las que son.

 AUTORES ORIENTADOS POR J. LACAN (I): REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS EN LENGUA CASTELLANA EN PUBLICACIONES NO PERIÓDICAS Y LIBROS (1991-2014) 

 Hamon, M.C. (1995); ¿Por qué las mujeres aman a los hombres? Y no a su madre, Paidós Ibérica,  Barcelona.

En cuestión de mujeres, Freud se mostró mucho tiempo absolutamente seguro de sí mismo: sabía lo que querían. Y eso tenía incluso un nombre: Penisneid…

1931. Si antes se había mostrado perplejo, ahora se muestra firme: a quienes ellas aman primero es a su madre, no a su padre. Hay que pensarlo todo de nuevo… Al hacerse mujeres, las chicas cambian de sexo y cambian de objeto. Para amar a los hombres deben renunciar a la virilidad de la que son portadoras al comienzo…

 VV.AA. (1999); La sexualidad en los desfiladeros del significante, Manantial, Colección Quehacer del psicoanalista, Buenos Aires.

Laurent, E. (1999); Posiciones femeninas del ser, Manantial, Buenos Aires.

Leer nuevamente, para asegurarnos que las entendemos –las posiciones femeninas del ser- dos propuestas, dos dichos de Freud: uno acerca de la existencia del masoquismo femenino y otro sobre el enigma del deseo femenino. Y relacionar esta segunda lectura, centrada en torno a estos dos dichos de Freud, con las lecturas, en plural, que hizo Lacan, a lo largo de su enseñanza, de las lógicas d la posición femenina.

… Eric Laurent fija la posición del deseo del analista frente al llamado goce femenino. Una indicación clave para la clínica (Javier Aramburu).

 Musachi, G. (compiladora) (2000); Féminas , Paidós, Buenos Aires.

Con las mujeres, es sabido, siempre queda algo por decir y es  ese  algo el que tratan de captar, a su manera, los autores de este curioso libro. Algunas tempranas discípulas de Freud disputaron con su maestro sobre el ahora topos del enigma femenino, de su masoquismo, su narcisismo, su frigidez, maternidad, mascarada, transferencia. Unas cuantas apostaron sobre los fondos de su propio ser al cual hicieron caso, aunque otras borraron sus huellas. (Prólogo- p.12-13)

 Bassols, M. (2000); La leyenda de una mujer sin nombre, en  Féminas , Paidós, Buenos Aires, p.93-96.

…La mujer no existe como un universal, pero ello no impide que hablemos de ella, que haya sujetos que se identifiquen con ella, que haya otros que se dediquen a parecer serlo, otros también que se dediquen a buscarla. Ha que diferenciar con todo, lo que correspondería a La mujer como objeto. A falta de la única queda la diversidad, solo contable una por una, como el caso de los Nombres -del -Padre, o como el caso de los nombres de las lenguas…

Pero ¿cuántos nombres tendrá la mujer que no existe?…

 Brodsky, G. (2001); Síntoma y sexuación, en Del Edipo a la Sexuación, Paidós, Buenos Aires, ICBA, p. 43-53.

… la sexuación no requiere solamente la asunción o rechazo del propio sexo sino que además exige que el varón descubra que hay mujeres y, recíprocamente, que la mujer soporte que haya hombres. De este modo, la asunción del propio sexo se acompaña de la admisión del sexo del Otro… la tarea que se impone a cada sexo… es la de confrontarse con la existencia de otra relación con la castración, otra posición en el deseo, otro estilo en el amor, y Otro goce, distinto del  Uno. (p.53)

 Brousse, M.H. (2001); Las feminidades: el Otro entre la metáfora y la suplencia, en Del Edipo a la Sexuación, Paidós, Buenos Aires, ICBA, p. 55- 62.

Subrayamos que para cada sujeto el axioma de partida, deducido de la definición de falo como significante, es que la cuestión de la relación entre los sexos se afronta a partir de una apariencia, lo que se inscribe en el registro del semblante. De allí resultan dos estructuras que organizarán las dos posiciones sexuales, masculino y femenino, en función de la de esta sustitución en el registro de ser y tener: proteger o enmascarar, ordenando entre los dos sexos el juego del amor y el deseo. El hecho que se trate de sustituciones permite enunciar que las posiciones sexuales son metáforas. (p.59)

 Laurent, E. (2001); ¿Puede el neurótico prescindir del padre?, en Del Edipo a la Sexuación,  Paidós, Buenos Aires, ICBA, p.75–82.

Concluyendo, el recorrido de Lacan más allá del Edipo es una destrucción sistemática del padre como ideal o como universal. La misma apunta a establecer un registro del amor, es decir, un registro del lazo social, que reconozca al padre, lo respete a condición de que él sepa que solo sostiene su existencia por el hecho de que ha afrontado la cuestión del goce de una mujer. Ya no un universal, ya no la madre en tanto que estará justamente prohibida –y por eso será siempre universal- sino de una mujer… Por eso el más allá del Edipo en Lacan es inseparable de la respuesta dada al goce femenino que Freud nos dejó como interrogante. (p. 81)

 Ruíz , G. (2001); Más allá del Edipo, en Del Edipo a la Sexuación,  Paidós, Buenos Aires, ICBA, p.117-124.

… El más allá del Edipo implica la reducción del padre a un operador de estructura, que como tal no es más que un significante; es decir, la forma primera en la que entra en juego la marca, el rasgo unario, del cual el goce es correlativo.

Tendlarz, S.E. (2001); R.S.I.: El Falo, Cuadernos del ICBA , 3, Instituto del Campo Freudiano Buenos Aires.

Es un texto que examina la teorización del falo a lo largo de la enseñanza de Lacan de acuerdo a la prevalencia de los registros: imaginario, real y simbólico, hasta que, finalmente los tres registros- en tanto que dimensiones- quedan equiparados en su relación con el goce. Se recorren sucesivamente las definiciones del falo como significado, como significante del deseo y luego del goce, hasta quedar planteado, al final de este recorrido, correlativamente a la distinción entre goce fálico y goce suplementario, como semblante por excelencia.

 Copjec, Joan (2002); Imaginemos que la mujer no existe. Ética y sublimación, Fondo de Cultura Económica, 2006, 1ª edición español, Buenos Aires.

Ofrece  un análisis minucioso y riguroso en dos partes bien delimitadas: en la primera se analiza la relación entre feminidad y ética recurriendo a la sublimación como medio de  conectar el no-todo del ser con una ética del acto… En la segunda parte se relacionan los argumentos con obras artísticas – Saló de Pasolini…- y se analiza el costado oculto superyoico de la ética: el concepto kantiano del mal radical y la distinción entre sublimación y perversión.

Borderías, Andrés (2002); La sexuación en el Seminario Aún, en La clínica de la sexuación: Imposible y determinación, documento preparatorio para el XII Encuentro Internacional del Campo Freudiano, París, 20 y 21 de junio de 2002.
La perspectiva abierta en el campo de la sexuación nos permite apuntar una serie de elementos para una investigación posible:
Una clínica de la elección: Tanto para dar cuenta de la decisión del sujeto a la hora de su inscripción o no en la función fálica, como de la elección del lado hombre o del lado mujer.(…)
Una clínica del estrago: El estrago se perfila como posibilidad ligada a la condición erotomaníaca. (…)
Una clínica de la “superyomitad”, manera del lado masculino de nombrar otro tipo de catástrofe, correspondiente a la posición del parletre cuando rechaza la castración, en un intento de gozar del Otro en claro desafío a la infinitud. (…).
Por último, una clínica de las suplencias y de los partenaires-symptome, que nos permita circunscribir en cada caso su particularidad clínica que ya ha sido abordada de modo especialmente esclarecedor por los AE de la Escuela Una.
Puig, Montserrat (2002); La dimensión imposible de la sexualidad femenina, en La clínica de la sexuación: Imposible y determinación, documento preparatorio para el XII Encuentro Internacional del Campo Freudiano, París, 20 y 21 de junio de 2002.
En Lacan encontramos algunas de las modalidades que pueden tomar el límite de la operación fálica en la mujer. El no-apaciguamiento de la mujer en la maternidad, que no puede realizar la exacta equivalencia niño = falo, con la consiguiente aparición del niño como objeto de goce; y este último, a su vez, marcado por la infinitud del goce que como tal no puede llegar a condensar. La frigidez, bien tolerada en la mujer, subraya, en la que se realiza la representación del Otro absoluto de la dialéctica falocéntrica. Y luego, la acomodación, que parece no tener limite, al fantasma masculino hasta poder poner en juego todas “sus pertenencias” con la contrapartida de la exigencia amorosa.

  Tendlarz, S. E. (2002); Las mujeres y sus goces, Colección Diva, Buenos Aires.

Hablar de mujeres en plural tiene su justificativo lógico dentro de la teoría psicoanalítica: a falta de un significante que pueda nombrar a La mujer sólo se puede hablar de ella en plural. Cada una de ellas encuentra su manera de suplir ese vacío central inventando la mascarada con la que presenta su feminidad. En realidad, existen mujeres femeninas y otras masculinas; uno y otro derrotero forman parte de las suposiciones con que asume el sujeto su sexo y desde allí encara la relación con el partenaire.

D´Angelo, L. (2004); La homosexualidad masculina. Ensayos freudianos sobre la sexualidad, Síntesis, Colección Clínica psicoanalítica, Madrid.

En los hombres, la virilidad psíquica más completa es compatible con la inversión sexual. S. Freud, 1905.

 Sinatra, E. (2004); Nosotros los hombres, Grama Ediciones, Buenos Aires.

Nos presenta un catálogo de hombres modernos: el tarado patético, el hombre angustiado frente a la mujer; los obsesivos aquellos en los que palabra y goce quedan anudados, y que por mas que quieran mostrar que hablan a otros, se hablan a sí mismos, llegando a congelar, petrificar el lugar donde se juega su deseo, mortificándose en la jungla.

… Proponemos un tercer vector de lectura… donde el autor aborda con minuciosidad extrema la cuestión de la amistad masculina… Nosotros los hombres es la respuesta que el autor, psicoanalista lacaniano… ha encontrado para oponerse a la soledad globalizada y a la segregación, y así actualizar nuestra clínica. Nosotros los hombres: como un modo de estar con los otros, y consentir con el goce Otro. (Notas de Reseña de la presentación del libro en sede ELP- Bilbao 16/3/04, a cargo de Marín, M.  y Rueda, F.)

Gavlovski, E.; Cors Ulloa, R. (2007); Sexualidades contemporáneas, Pomaire, Mundo psicoanalítico, Venezuela.

El goce del Otro (del cuerpo del Otro que lo simboliza) no es el signo de amor”… Era una forma de traducir…: hay una degradación general de la vida erótica que sigue la pendiente de una división irreductible entre amor y goce sexual… al sujeto de nuestro tiempo le resulta tan difícil gozar de aquello que ama, como amar aquello de lo que goza…

… al contrario de lo que pudiera pensarse como promesa armónica del vínculo con el Otro, la dimensión del goce tiende a dejar al sujeto en una soledad radical frente a la exigencia de satisfacciones de las pulsiones. Del prólogo por Bassols, M.

Goldenberg, M. (compilador) (2008); De astucias y estragos femeninos, Grama, Buenos Aires.

Algunos de los adeptos a la relación de objeto empujaron la radicalización hasta entrever en la relación de objeto precoz madre-niño el paradigma, ciertamente perdido, de la única relación sexual satisfactoria. La relación con el amamantamiento hace la figura del orgasmo perdido, satisfacción mutua, correspondencia de la boca y el seno. Del seno y de la leche, de la madre y el niño, del niño y de la madre. Era el sueño de una naturaleza bien hecha, donde los goces irían en la misma dirección que el instinto: sueño de adecuación perdida. Cierto, estaba perdida aunque había sido posible.

El beneficio primero fue asegurar que hay relación con la verdad y como beneficio secundario se relegó la cuestión del goce femenino a los límites de la nurserie: uno se desentendería de la pregunta: ¿Qué quiere una mujer? Por la respuesta “Ser madre para gozar”. Freud sabía bien que la satisfacción de Dora en éxtasis frente a la madona era de otro orden…”

Eldar, S. (compiladora) (2009); Mujeres, una por una, Gredos, Madrid.

Cada uno produce una respuesta a lo enigmático del sexo; a lo que no puede trasmitirse como se transmitiría un conocimiento práctico, una técnica. La posición sexual es una cuestión de una decisión electiva del sujeto. Si lo masculino puede situarse en el marco de una lógica universal,  lo femenino se abre hacia una dimensión de incompletud. Eso hace que la feminidad sea un enigma fecundo que concierne tanto a los hombres como a las mujeres. Freud enunció esta pregunta: ¿Qué quiere la mujer? Lacan la reformuló y la transformó radicalmente al plantearla como: ¿Qué quiere una mujer?, ya que ellas, decía, hay que tomarlas “una por una”  (p.9)

 Fernández Blanco, M. (2009); El psicoanálisis y las  diferencias sexuales en la actualidad, en Mujeres, una por una , Gredos, Madrid, p.15-24.

Una de las consecuencias de dejar al Otro de la diferencia sexual al margen, y del declive del falo como ordenador del goce, es que el sujeto queda a menudo confrontado al imperativo superyoico materno sin mediación. El declive de la función paterna conduce a una sociedad de los goces que no pasa por el falo…Nos enfrentamos con los estragos de no poder aceptar el destete – toxicomanía- o el empuje a producirlo en lo real – anorexia-… (p.24)

Dessal, G. (2009); Se buscan hombres, interesados presentarse en cualquier esquina, en Mujeres, una por una , Gredos, Madrid, p.25-36.

Nadie que posea un mínimo de honestidad intelectual puede dejar de advertir que al desaparecer la base de sustentación en  la que se apoyaba la praxis de las identidades sexuales, o al menos al desvelarse la relatividad de su fundamento, los hombres y las mujeres de la modernidad contemporánea acusan sintomáticamente una desprotección ontológica sin precedentes. (p.29).

La corrección de los nuevos códigos sexuales se estrellan contra la rompiente de las pulsiones, dinámica de un goce que no se adecúa al progreso de la civilización y la cultura. (p.34)

Musachi, G. (2009); La feminización del mundo, en Mujeres, una por una , Gredos, Madrid, p.37-48.

Jacques Lacan llamó “ingenuidad perversa personal” al uso que cada uno hace de estos fantasmas personales con los que alguien se consuela del propio goce, que siempre implica ciertos límites. Esta “ingenuidad” sería el rasgo perverso que la mayoría de los humanos se puede permitir.Eso significa que allí donde el sujeto se cree tramoyista de su goce sexual, en su fantasma, allí mismo no sabe que se hace ser el objeto que engancha al otro para gozar más allá del principio del placer… Es en este dominio de la pulsión en el que somos todos perversos, no ingenuos; pero, en este dominio, el sujeto no desea su bien e ignora los propios límites… (p. 40)

D´Angelo, L. (2009); El sexo débil, en Mujeres, una por una , Gredos, Madrid, p.49-58

El hombre neurótico se caracteriza por el hecho de que la verdadera naturaleza del deseo, ese paso decisivo, no es franqueada. El sujeto masculino… no puede desear sino por la ley de su fantasma sexual… no puede sostener su deseo sino como insatisfecho o imposible.

El objeto del deseo masculino es aquel que consienta en ocupar su  lugar en su  fantasma sexual y sus perversiones, porque éstas son el sostén del deseo mismo.

Eso es, precisamente, lo que hace del sexo masculino el sexo débil frente a la perversión. (p.55)

Solano-Suárez, E. (2009); Las mujeres, el amor y el goce enigmático, en Mujeres, una por una , Gredos, Madrid, p. 91- 100.

El análisis separa a una mujer del ideal universalizante y , en consecuencia, de toda comparación con otra mujer para consentir a su propia versión de lo femenino, como  única, incomparable, singular y para nada compatible con ninguna otra. El final del análisis permite cernir, a través de los dichos, el lugar del decir, lugar por excelencia del goce femenino, el cual releva de la poética amorosa y no todo de la organización fálica. (p. 98)

 Coccoz, V. (2009); Las mujeres, el amor y el cuerpo , en Mujeres, una por una , Gredos, Madrid, p. 169- 194.

La sexualidad femenina nada tiene de natural, sin ser por ello un mero producto cultural. El sexo porta una maldición y su “realidad última” es asunto de lógica, definida por Lacan como “la ciencia de lo real” porque solo gracias a ella conseguimos situar lo imposible, tan necesario para orientarnos en la vida. Si todo es posible, el extravío de los goces está garantizado y el malestar se acrecienta debido a la angustia que suscita la ausencia de brújula… (p.172)

 Laurent, E (2009); De la sociedad de mujeres,  en Mujeres, una por una , Gredos, Madrid, p.195-202

Lacan mostró que la cuestión preliminar para el tratamiento posible de los niños pasa por el exámen de la sexualidad femenina y es esa misma problemática la que Nicholas Wright supo formular por medio de esta obra – Mrs. Klein, Londres, Nick Hern Books, 1988-.

La conversación sagrada de la madre con el niño es suficientemente fascinante como para que se olvide que la madre es el nombre de aquella que, como Dios, no existe: la mujer. Es por eso que su goce pervive como una cuestión insidiosa en el malestar en la cultura. (p.201)

 Durand, I. (2009); El superyó, femenino. Las afinidades entre el superyó y el goce femenino, Editorial  Tres Haches, Buenos Aires.

… Se trata de la “afinidad” entre el superyó y el goce femenino. ¿Cómo se presenta el superyo? Como un concepto freudiano paradójico. Que ordena al sujeto una cosa y su contraria… Enigma de una solución imposible encarna la división del sujeto en sus formas mas variadas…

 

VV. AA (2009); Feminidad y fin de análisis, Grama Ediciones, colección Elucidación de la Práctica Analítica, Buenos Aires.

Se refiere al final de análisis de tres mujeres que devienen analistas y que dan cuenta de atravesamiento realizado. En el primer testimonio, como señalan los comentaristas,  “de la solución histérica a la posición femenina”.

Reúne los testimonios de del pase de Ana Lucía Lutterback, Flora Dassen y Esthela Solano.

 González Taboas, C. (2010); Mujeres, Claves místicas medievales en el Seminario 20 de Lacan, Tres Haches, Buenos Aires.

 La autora sigue las huellas de Lacan, sus indicios, siempre escasos, que lo llevaron a encontrar en las Hildegardas, las Mechtildes, las Hadewijch, lo que permanecía velado, apenas insinuado en las Emmys, las Lucys, las Doras, las jóvenes, homosexuales o no, que guiaron a Freud en sus descubrimientos y lo empujaron a sus callejones sin salida.(Graciela Brodsky)

 

De Francisco, M. (2012); Un nuevo amor; Grama, Buenos Aires.

…hay algo de imposible en las relaciones entre hombres y mujeres que tiene que ver con su manera de gozar y con su sexualidad.Ante eso el amor es una suplencia, una construcción que tiene que ver con la cultura, con la palabra.

Lo que los hombres se juegan en la sexualidad y lo que se juegan las mujeres es distinto. Esa diferencia radical es la que hace imposible la complementariedad. A pesar de ello las relaciones siguen siendo posibles por los lazos amorosos.

 

Francesconi, P. (2014); Sexuación, en: Un real para el siglo XXI. Scilicet, Grama Ediciones, Buenos Aires, p.323-325.

La sexuación nomina un real que no está dado preliminarmente por la anatomía, tampoco por el lenguaje – que es la materia prima de cada identificación- El atributo natural y el atributo simbólico nada dicen de cómo un sujeto consiente a colocarse en posición masculina o femenina.

La sexuación implica un corte neto con la naturaleza y la cultura, y la puesta en acto de un nuevo registro, el del goce.

 Adolfo J. Santamaría. Miembro ELP y AMP.