Sobre la insoportable levedad del ser – Tiresias

Sobre la insoportable levedad del ser

“Lo que suple la relación sexual es precisamente el amor“[1].

Milan Kundera publicó su novela La insoportable levedad del ser en 1984. La novela es considerada como una de las mejores del autor y más leída, llegando a ser fundamental para comprender la disidencia en Europa del Este. En su obra, Kundera, siguiendo a Parménides, contrasta dos formas de ser: la pesadez y la levedad, de ahí su título.

Es una historia trágica que nos muestra la imposibilidad de la relación sexual, para ello hace un juego entre cuatro personajes (Tomás, Teresa, Sabina y Franz)  y una mascota. Tomás es el personaje principal, un médico divorciado que luego forma una relación con Teresa. Para él era sumamente difícil ser fiel a Teresa, Kundera nos relata con detalle cómo buscaba en cada amante eso singular que diferenciaba una de la otra, pone a cada una en serie haciendo sus phallus girls. Tomás también era amante de Sabina, quien representaba otro polo de su vida. Vemos pues, la dificultad que tiene el hombre que no ha superado el tabú de la feminidad, para unir deseo y amor. Diríamos que hasta cierto punto, Tomás es un hombre con ambages, un hombre que no ha sido capaz de hacer pareja con la mujer como Otro. Lo dice así, textualmente: “¿por qué no descansar de esa mesa de operaciones del mundo, sobre la cual abría con un escalpelo imaginario la funda en la que las mujeres guardaban la ilusoria millonésima diferencial?“.

Sabina es una de las amantes de Tomás, aunque no es cualquiera para él, tampoco para Teresa. Pues entre Teresa y Sabina habrá una especie de relación en la que Sabina será la Otra. Sabina al mismo tiempo es el prototipo de la levedad del ser, incapaz de formar un lazo amoroso estable, Kundera nos muestra cómo al ser demasiado leve se termina volviendo insoportable. Sabina vive dejando a sus parejas y así lo hace con Franz, deja el deseo insatisfecho y goza de la privación. Se puede identificar muy bien en la novela que el sujeto histérico se posiciona del lado izquierdo de las fórmulas de la sexuación, pareciendo ser una defensa ante el goce femenino, el goce ilimitado.

Teresa, es la mujer de Tomás y acepta las relaciones esporádicas de éste con otras mujeres. Kundera nos relata que Teresa, al igual que su madre, disfrutaba de verse al espejo.

 

Hay un capítulo que se llama Pequeño diccionario de palabras incomprendidas que resulta ser fundamental para comprender porqué la relación entre Sabina y Franz no anda, situación que ejemplifica lo que le sucede al ser humano desde el momento en que habla.

Vemos pues cómo la novela nos ejemplifica que en el amor nada está dicho para el ser humano y que debe hacer una invención propia ante ese vacío que se abre. El hombre deberá hacer un movimiento y dejar de buscar el objeto perdido en cada mujer, como si así hiciera existir La mujer, para hacer una mujer causa de su deseo. Ese sería lo que Lacan llamó el hombre sin ambages. Por otro lado, del lado femenino, la mujer deberá lograr ser Otra para sí misma, cuando se vea frente al espejo como Teresa sea Otra para ella misma. Al mismo tiempo que acepte ser y recubrir el objeto de su partenaire. De tal forma que aunque se abra ese abismo de palabras incomprendidas hagan existir el amor, es decir, el amor suplirá y recubrirá el abismo.

Juan Diego Guerra, socio de la NEL Guatemala.

[1] Laca, J. El seminario, Libro 20, Aun. Paidós,Buenos Aires.2008. Pp. 59