Lo inasible de la mirada – Tiresias

Lo inasible de la mirada

Jesús  dice sentirse angustiado e inhibido en la relación con los demás. “ Y esto ha ido a más”- dirá- aunque añade que se inició a los 18 años.  Admite que a sus 25 años aún no ha tenido relaciones sexuales. Me pregunta por la posibilidad de tenerlas a través de las páginas de contactos en los periódicos

 Hacerse ” imprescindible “ a su madre parece que es importante para él, cuando le pregunto me responde sonriendo que su madre suele pedirle  que le cuente historias de “peligrosos tiburones” antes de dormirse. Destaca la satisfacción que le produce ver el rostro de su madre “ disfrutando” de sus relatos.

Pero ¿ qué ocurrió a los 18 años? Está mirando por la ventana a una vecina desnudarse, ella se da cuenta y baja la persiana. A partir de ese momento no puede evitar- dirá- mostrarse desnudo el mayor tiempo posible para asegurarse que ella y su hermana lo están mirando. La madre de ellas avisada de esas muestras de exhibicionismo lo amenaza con denunciarlo. Aunque el dice sentir verguenza y culpa, está seguro de hacer gozar también a esa madre : “ que viera a un chico joven y no a la calamidad de marido que tenía”.

Entre quejas por su falta de recursos económicos, sociales y afectivos emergen sueños en los que es raptado y maniatado por una mujer que se siente atraída por él y escenas ,en el gimnasio al que acude,  acechando en la ducha a la espera de sorprender a la limpiadora.

Lacan en el Seminario XVI  se pregunta por los efectos de una exhibición, si causa temor o no al testigo que parece provocarla.   Y más adelante dirá que lo esencial es hacer aparecer en el campo del A la mirada. El exhibicionista vela por el goce del A.

La transferencia hace emerger al sujeto en la singularidad de su deseo con su pregunta: “ Si tú tuvieras una hija, te gustaría tenerme por yerno?”

Margarita Boliches. Miembro ELP y AMP. Valencia